Artillería voluntaria

The Volunteer Journal,
for Lancashire and Cheshire.
Núm. 6, 13 de octubre de 1860

Artillería voluntaria.

Damos, en otra columna del periódico de esta semana, algunas observaciones del corresponsal londinense del *Manchester Weekly Express*, sobre la artillería voluntaria. El tema es de gran importancia y debe ser ampliamente discutido; tanto más cuanto que el papel que ha de desempeñar la artillería voluntaria en la defensa del país no parece haber sido aún definido con mucha claridad. El mismo artículo al que nos referimos, aun deseando que la formación de cuerpos de artillería se limite a las costas, espera que los artilleros voluntarios actúen como una especie de artillería de campaña, sin limitarse a servir los pesados cañones en plazas fortificadas, sino también galopando de un lado a otro con «ligeros cañones de a seis o con los de doce de Whitworth».

Ahora bien, es evidente que la primera cuestión que ha de resolverse es la esfera de acción propia de la artillería voluntaria. Si no se hace esto, jamás habrá un sistema uniforme de instrucción en los diferentes cuerpos; y como la ciencia de la artillería abarca los temas más diversos, cuyo conjunto sería realmente difícil enseñar, teórica y prácticamente, a todos los oficiales y soldados voluntarios, los distintos cuerpos, cuando se les requiera para el servicio activo, se presentarán con muy diferentes aptitudes para los deberes que hayan de cumplir; y más de una compañía, al serie encomendada una tarea concreta, se hallará muy poco capacitada para llevarla a cabo.

En las observaciones que siguen no pretendemos en modo alguno decir lo que la artillería voluntaria debe o no debe ser; simplemente deseamos señalar algunas de las condiciones bajo las que ha de formarse, tanto la artillería voluntaria como cualquier otra, para abrir el campo a esa discusión que invitamos, y de la cual, en última instancia, ha de surgir un entendimiento sobre la esfera de acción propia de los cuerpos de artillería voluntaria.

Toda la artillería se divide en artillería de campaña, que ha de operar con la infantería y la caballería en el campo y está provista de piezas a lomo; y en artillería de plaza y sitio, que sirve cañones pesados en baterías fijas y no es a lomo. Para este servicio, los hombres acostumbrados a trabajar con maquinaria, como ingenieros, mecánicos, herreros, constituirán el mejor material, y sobre esta base, los grandes centros manufactureros deberían formar los mejores cuerpos. El adiestramiento con cañones pesados puede ser imposible en el interior del país, pero el mar no está tan lejos de nuestras ciudades del interior de Lancashire y Yorkshire como para que no puedan organizarse excursiones ocasionales a la costa con ese fin; además, en las baterías con piezas pesadas, donde se puede observar el primer rebote de cada disparo y los hombres pueden corregirse a sí mismos, el ejercicio de tiro al blanco propiamente dicho no reviste una importancia tan primordial.

Hay otro argumento en contra del intento de organizar artillería de campaña voluntaria: el coste de los cañones y de su tren de tiro. Algunas compañías, combinándose entre sí, podrían ciertamente sufragar el gasto de montar un par de piezas durante los meses de verano y adiestrarse con ellas por turnos, pero con ello ni los hombres ni los oficiales se convertirán en eficaces artilleros de campaña. El coste de equipar una batería de campaña de seis piezas se estima, por lo general, aproximadamente igual al de poner en pie un batallón entero de infantería; ninguna compañía de artillería voluntaria podría costear semejante desembolso; y considerando la deshonra que supone la pérdida de un cañón en el campo de batalla, bien puede dudarse de que, en caso de invasión, algún gobierno se mostrase nunca inclinado a confiar a la artillería voluntaria piezas de campaña, caballos y conductores, en las mismas condiciones en que se suministran armas ligeras a los voluntarios de fusileros.

Por estas y otras razones, no podemos sino llegar a la conclusión de que la esfera propia de la artillería voluntaria es el servicio de los cañones pesados en baterías fijas de la costa. Quizá sea inevitable la tentativa de formar artillería de campaña en las ciudades del interior, para mantener vivo el interés por el movimiento, y ciertamente no causará perjuicio alguno a oficiales ni a soldados que se familiaricen, en la medida de lo posible, con el manejo de cañones ligeros a lomo; pero confesamos que, por nuestra propia experiencia personal en el arma, abrigamos grandes dudas sobre su aptitud final para el servicio de campaña. Sin embargo, habrán aprendido muchas cosas que les serán igualmente útiles para el empleo de los cañones pesados, y pronto estarán a la altura de las circunstancias cuando se les ponga a cargo de ellos.

Hay otro punto al que deseamos aludir. La artillería, mucho más que la infantería y la caballería, es un arma esencialmente científica, y como tal, su eficacia dependerá principalmente del conocimiento teórico y práctico de los oficiales. No dudamos de que, a estas alturas, el *Artillerists' Manual* del mayor Griffiths estará en manos de todos los oficiales de la artillería voluntaria. El contenido de ese libro muestra con qué variedad de materias ha de familiarizarse un oficial de artillería, e incluso un suboficial, antes de poder aspirar a alguna pericia en su arma; y sin embargo, ese libro no es más que un breve compendio de lo que un artillero eficiente debe saber. Además de la instrucción regular de compañía y batallón, común a la infantería y a la artillería, está el conocimiento de los muchos y diferentes calibres de la artillería, sus cureñas y plataformas, cargas, alcances y proyectiles diversos; está la construcción de baterías y la ciencia de los sitios; la fortificación permanente y de campaña; la fabricación de municiones y fuegos artificiales; y, finalmente, esa ciencia del tiro que, en el momento actual, está recibiendo tan maravillosos y nuevos añadidos con la introducción de los cañones estriados. Todas estas cosas han de aprenderse tanto teórica como prácticamente, y todas revisten igual importancia; porque tan pronto como la artillería voluntaria sea incorporada para el servicio activo, se encontrará en un callejón sin salida si no se ha atendido a todas estas ramas. De todos los cuerpos de voluntarios, por consiguiente, la artillería es aquel en el que la eficiencia de los oficiales reviste la mayor importancia; y esperamos y confiamos en que ellos harán los máximos esfuerzos por alcanzar esa experiencia práctica y ese conocimiento teórico sin los cuales, llegado el día de la prueba, se les hallará deficientes.