Hacia el 2 de julio de 1860

Karl Marx

El comercio británico.

Las estadísticas de la Junta de Comercio correspondientes a los cinco meses terminados el 31 de mayo de 1860, que acaban de publicarse en Londres, muestran una variación insignificante en el movimiento de las exportaciones británicas, si se las compara con las exportaciones de los primeros cinco meses de 1859.

De £52.337.268, a que habían ascendido en 1859, pasaron a £52.783.535 en 1860; este pequeño excedente se debe enteramente a un incremento registrado en el último mes de mayo.

El primer rasgo que nos llama la atención al comparar las exportaciones respectivas durante los primeros cinco meses de 1860 y 1859, es una disminución considerable del comercio británico de exportación con las Indias Orientales británicas, como se verá en el siguiente cuadro:

Principales artículos británicos exportados a las Indias Orientales
en los cinco meses terminados el 31 de mayo.

                                            Cantidades.                               Valor.
                                       1859.              1860.               1859.             1860.

Cerveza y ale, barriles               168.355            166.461          £507.308           £491.609
Tejidos de algodón, yardas        396.022.733         311.163.765        £4.884.982        £3.977.289
Hilado de algodón, libras          17.411.542          15.044.812        £1.002.439          £903.516
Hierro (barras, pernos y
  varillas), toneladas                 16.851             12.194          £127.678            £90.954
Hierro (colado), toneladas             12.138              4.108          £132.946            £42.912
Hierro (forjado), toneladas            11.823             10.554          £188.126           £195.659
Chapas y clavos                        31.582             79.117          £169.072           £437.170
Loza y porcelana                           —                  —            £34.530            £24.039
Mercería y sombrerería                     —                  —            £83.832            £42.126
Cuero, guarnicionería y arneses           —                  —            £16.780            £15.000
Maquinaria — máquinas de vapor            —                  —            £73.087           £100.846
Otras clases                               —                  —           £165.899           £196.928
Hojalata                               19.177              6.441               —                  —

Total                                                                 £7.405.806         £6.525.089
Disminución                                                                                 £880.717

Del cuadro anterior se desprende que la disminución global de las principales exportaciones a las Indias Orientales asciende aproximadamente a un millón de libras esterlinas; que es más acusada en los artículos principales (tejidos e hilados de algodón); y que la única excepción la constituyen las mercancías directamente relacionadas con la construcción de ferrocarriles. Hay que tener presente, además, que las noticias comerciales recibidas por el último correo terrestre son muy desfavorables y apuntan a un mercado sobresaturado; de modo que, en consecuencia, el valor de las exportaciones declarado en Inglaterra y estimado sobre una escala de precios muy superior a la media, no se realizará en modo alguno en la India. Ahora bien, no cabe duda de que el comercio indio ha sido exagerado. La demanda artificial creada por el Gobierno durante la rebelión de la India; el estímulo que la remisión de las perturbaciones revolucionarias imprimió a la actividad comercial, y la contracción de la mayoría de los demás mercados del mundo a raíz de la crisis general de 1857-58 — todas estas circunstancias contribuyeron a hinchar el volumen del comercio indio más allá de su capacidad natural. Con todo, según toda la experiencia pasada, el novedoso mercado de prosperidad podría haber soportado el bombardeo de artículos de algodón durante algunos años más, de no haber mediado la sabia intromisión del gobierno británico. Por lo visto, el Sr. Wilson fue enviado expresamente a Calcuta con el propósito de convulsionar el comercio anglo-indio mediante la acción conjunta de torpes medidas fiscales en el interior y de gravosos aranceles aduaneros sobre las importaciones del extranjero. ¿Se ha presenciado alguna vez en toda la historia del comercio un espectáculo como el de que el Reino Unido permita que su mercado colonial más importante sea mutilado por los actos espontáneos de su propio Gobierno, al mismo tiempo que se arrastra ante el Emperador francés y soporta sus intrusiones políticas, so pretexto de una aliviación ficticia de los aranceles aduaneros franceses?

Las exportaciones al mercado australiano, aunque muestran cierta disminución en los tejidos de algodón, presentan, en conjunto, un aumento tanto en cantidad como en valor. Sin embargo, para llegar a una justa apreciación del estado actual de los mercados en las colonias australianas, debemos dejar a un lado las estadísticas de la Junta de Comercio y acudir a las últimas informaciones comerciales recibidas. Las noticias de Adelaida hasta el 26 de abril se quejan de la continuación de embarques excesivos desde Inglaterra y de una prevalencia general de la especulación, la estafa y el comercio desenfrenado. Se decía que se había hecho necesaria una extensa purga de firmas insolventes. En Sydney, Nueva Gales del Sur, ya se habían producido varias quiebras, entre ellas nueve casas con un pasivo total de £400.000, de las cuales se esperaba que tres cuartas partes resultaran finalmente fallidas, recayendo la pérdida sobre los bancos y los acreedores ingleses. De una lista de insolvencias australianas durante los últimos 17 años, que acaba de recibirse, se desprende que la cifra de 1858 fue tres veces mayor que la de 1857, y en 1859 hubo un nuevo aumento del 50 por ciento; y en el presente año, hasta mediados de abril, la tasa había experimentado un nuevo avance de alrededor del 7 por ciento. El pasivo total de las firmas quebradas desde 1822 hasta 1859 fue de £5.981.026; y el activo, consignado en los balances, sumó £3.735.613; pero de esta última cantidad no se realizó nunca ni el 50 por ciento.

La considerable disminución que se ha producido en el valor y, en la mayoría de los casos, también en la cantidad de las mercancías británicas exportadas a los Estados Unidos, quedará ilustrada por el siguiente extracto:

Principales artículos exportados a los Estados Unidos
en los cinco meses terminados el 31 de mayo.

                                            Cantidades.                               Valor.
                                       1859.              1860.               1859.             1860.

Carbón, toneladas                      68.020           106.925           £67.785            £66.197
Tejidos de algodón, yardas         88.441.112         84.208.598        £1.562.918         £1.491.721
Lienzos, yardas                     25.476.444         20.974.699          £716.780           £643.676
Hierro en lingotes, toneladas          37.510            21.497           £106.476            £62.919
Barras, pernos y varillas, ton.       48.063            37.824           £394.426           £293.294
Hierro forjado, toneladas             16.024            16.488           £200.576           £189.854
Chapas y clavos, toneladas            12.107             4.622            £61.721            £24.559
Aceite de semillas, galones         795.808           511.602            £95.154            £57.230
Manufacturas de seda, libras         119.719            58.836           £128.133            £68.866
Tejidos de lana, estambres
  mezclados, yardas               22.697.619         18.250.639          £892.026           £733.000
Loza y porcelana                           —                 —           £234.492           £281.532
Mercería y sombrerería                     —                 —           £719.754           £637.035
Hojalata                                    —                 —           £524.615           £464.630

Francia era, desde luego, el país llamado a compensar la contracción de los mercados de las Indias Orientales, las colonias australianas y los Estados Unidos. Sin embargo, un examen más detenido revela que el comercio inglés de exportación a Francia no ha perdido nada de sus tradicionales y diminutas dimensiones. En cuanto a los tejidos e hilazas de algodón, el Sr. Milner Gibson, presidente de la Junta de Comercio, parece haberse avergonzado del triste papel que hacía y, en consecuencia, consideró oportuno suprimirlos por completo de las estadísticas. Lo mismo ocurre con los lienzos e hilados de lino y con las manufacturas de seda. El valor de las exportaciones en las respectivas épocas de 1859 y 1860 muestra, para el año en curso, una caída en la seda torcida de £130.260 a £88.441, en el torzal y el hilado de seda de £50.520 a £29.643, en la maquinaria de £98.551 a £64.107 y en el carbón de £253.008 a £206.317, mientras que se ha producido cierto incremento en la exportación de hierro, cobre, lana, tejidos de lana e hilados de estambre.

La importación de vino francés ha aumentado, pero en una proporción no mayor que la de todos los demás tipos de vino. Para terminar, podemos hacer notar que los síntomas de contracción en los principales mercados, si se toman junto con las perspectivas sumamente angustiosas de la cosecha, las fuertes demandas al mercado monetario por parte del Gobierno inglés y de otros gobiernos, y el incierto estado político de Europa, parecen presagiar todo menos una estación próspera para el otoño de 1860.