Die Reform

Karl Marx
Sobre el proceso de Karl Vogt
contra el “Allgemeine Zeitung” de Augsburgo

Die Reform. Hamburgo.
Nº 139, 19 de noviembre de 1859. Suplemento

Sobre el proceso de Carl Vogt
contra el Allgemeine Zeitung de Augsburgo.

Londres, 7 de noviembre de 1859.

Del número 132 del “Freischütz”, que me ha remitido un amigo de Hamburgo, deduzco que Eduard Meyen se ha visto en la necesidad de echar su peso definitivo y dirimente en el asunto Vogt. La horsepower o, debiera decir, la donkeypower de su lógica se concentra en la gran frase: puesto que era amigo de Blind y Blind no le envió ninguna copia del panfleto anónimo, el documento original remitido por mí al “Allgemeine Zeitung” de Augsburgo es necesariamente un falsum. En su pequeña astucia, se guarda naturalmente de decirlo directamente; lo dice de modo indirecto.

Dicho sea de paso, deseo que el señor Eduard Meyen aporte las pruebas de que mi tiempo es lo bastante inútil como para despilfarrarlo en ataques contra la vulgärdemokratie alemana.

Desde finales de 1850 rompí todo vínculo con la emigración alemana de Londres, la cual no hizo sino desintegrarse del todo tan pronto como le quité de debajo de los pies el único punto en común, la oposición contra mí. Su proceso de disolución fue acelerado en particular por la afanosa actividad de agentes como Meyen, quien, por ejemplo, actuó públicamente en favor de la fracción Kinkel y en contra de la fracción Ruge. En los 9 años transcurridos desde entonces, he sido colaborador permanente de la “New-York Tribune”, un periódico que cuenta con 200.000 suscriptores, un círculo de lectores aproximadamente comparable al del “Freischütz”. ¿He mencionado acaso una sola vez el nombre de alguno de los demócratas vulgares alemanes? ¿He dedicado siquiera una palabra a los sucios ataques que estos biedermänner acumularon sobre mí durante 5 años en la prensa alemana y, especialmente, en la germano-americana?

Ciertamente, durante este tiempo he atacado a “grandes” demócratas, admirados puntual y obedientemente por el señor Eduard Meyen, aunque sin calumniarlos. Así, al gran demócrata lord Palmerston. Mi proceder fue tanto más imperdonable cuanto que no solo periódicos ingleses de las más diversas tendencias partidarias —desde el “People’s Paper”, el periódico cartista, hasta la “Free Press”, el órgano del señor Urquhart— reimprimieron mi “calumnia”, sino que la misma “calumnia” fue reproducida en forma de panfleto en al menos 15.000 ejemplares en Londres, Sheffield y Glasgow sin intervención mía. Además, durante ese mismo período, denuncié al gran demócrata Louis Bonaparte, primero en un escrito alemán (“El 18 Brumario de Louis Bonaparte”), que fue confiscado en todas las fronteras alemanas, pero que circuló profusamente en los Estados Unidos y apareció en extracto en el entonces órgano londinense del cartismo. He proseguido esta calumnia del “gran demócrata” Bonaparte en la “Tribune” hasta el día de hoy, mediante el análisis de su sistema financiero, su diplomacia, su conducción de la guerra, sus idées napoléoniennes. Louis Bonaparte ha remitido al “New-York Times” una carta pública de agradecimiento por su oposición a estas “calumnias”. Hace ya 7 años denuncié incluso al “gran demócrata” Stieber en las “Revelaciones sobre el proceso de los comunistas”, que fueron confiscadas en la frontera badense-suiza. Esto, el señor Meyen ya me lo tendrá a bien. Hoy en día, esta calumnia es democrática, ya que se publica “con alto permiso de las autoridades”. Lo mucho que me equivoqué en aquel tiempo lo demuestran, junto al órgano del señor Eduard Meyen, el órgano del señor Joseph Dumont de Colonia. Cuando en 1848 y 1849 me tomé la libertad, en la “Neue Rheinische Zeitung”, de defender la nacionalidad húngara, italiana y polaca, ¿quién ladraba más, quién aullaba más que el órgano del señor Joseph Dumont de Colonia? Pero, desde luego, entonces ningún Louis Napoleon Bonaparte había conferido aún a las nacionalidades la unción “liberal”. Que los antiguos redactores de la “Neue Rheinische Zeitung” han permanecido fieles a su punto de vista, lo sabe incluso el antiguo señor Joseph Dumont, actual Giuseppe Delmonte, por el panfleto “Po y Rin”, publicado por Friedrich Engels al comienzo de la guerra. En lo que respecta a la democracia de Eduard Meyen “en sentido estricto”, tras haberla ignorado durante 9 años, solo he roto mi silencio dos veces, y en época reciente: una vez contra Kossuth, la otra contra el señor Gottfried Kinkel. En efecto, desde un punto de vista puramente gramatical, hice en “Volk” algunas apostillas sobre las efusiones estéticas de Kinkel en “Hermann”. Eso fue todo lo que escribí en “Volk”,

Sobre el proceso de Karl Vogt contra el “Allgemeine Zeitung” de Augsburgo

aparte de un artículo sobre la paz de Villafranca bajo el título “Quid pro quo”. Pero en la imaginación de Eduard Meyen, un “buen demócrata” probablemente esté tan autorizado a violar las reglas “despóticas” de la sintaxis como a pasarse del campo republicano al monárquico.

Me encuentro ahora, al final de esta epístola, en la dificultad inversa a la de Hegel al comienzo de su Lógica. Él quiere pasar del ser a la nada; yo, de la nada al ser, a saber, de Eduard Meyen a una cosa, a la cosa Vogt. Para ser breve, planteo a Karl Blind las siguientes preguntas:

1) ¿Comunicó Blind, el 9 de mayo, en la tribuna del meeting de Urquhart, informaciones sobre Vogt que coinciden por completo, en cuanto a su contenido, con el panfleto “Zur Warnung”?

2) ¿Publicó Blind en la “Free Press” de Londres del 27 de mayo un artículo anónimo con el título: “The Grand Duke Constantine to be king of Hungary”, que, omitiendo el nombre de Vogt, reproduce en lo esencial el contenido del panfleto “Zur Warnung”?

3) ¿Hizo imprimir Blind dicho panfleto por su cuenta en Londres, en casa del señor F. Hollinger, Litchfieldstreet, Soho?

A despecho de todas las tentativas de tergiversación de la democracia de Meyen e incluso del gran desconocido, el “distinguido jurista” del señor Joseph Dumont, todo gira en torno a la pregunta: ¿quién hizo imprimir el panfleto “Zur Warnung”? Solo a causa de la reimpresión de este panfleto ha sido acusado el “Allgemeine Zeitung” de Augsburgo. Son solo las acusaciones de este panfleto de las que Vogt creyó tener que exculparse ante el mundo. El editor del panfleto tiene, como habría dicho Robert Peel, three courses open to himself. O bien mintió a sabiendas – lo cual no creo de Karl Blind. O bien se convenció más tarde de que los datos que le autorizaban a imprimir el panfleto eran falsos. En tal caso, tanto más debe una explicación. O, por último, tiene las pruebas en su mano, pero desea, por consideraciones privadas, echar tierra sobre todo el asunto y soporta, con magnánima resignación, los huevos podridos que se arrojan contra mí, no contra él. Pero, ¿no deben callar todas las consideraciones privadas en un asunto tan importante como el esclarecimiento de la relación entre el regente imperial alemán in partibus y el emperador de los franceses de facto?

Karl Marx

Karl Marx
Declaración
15 de noviembre de 1859

I
Declaración.

Vogt, que conoce a sus pappenheimer, maniobró muy astutamente al trasladar el origen de la denuncia contra él del llamado campo democrático al socialista. Yo, por mi parte, no tengo interés alguno en fomentar este quid pro quo, y por ello no puedo dejar sin respuesta la declaración de Blind en el nº 313 del A[llgemeine] Z[eitung] de Augsburgo.

1) El 9 de mayo, en la tribuna de un meeting de Urquhart, Blind me comunicó todas las acusaciones recogidas en el panfleto “Zur Warnung” contra Vogt. Los mismos detalles los contó a otros, por ejemplo, a Freiligrath. Dada la completa identidad de contenido y lengua entre su relato oral y el panfleto impreso, fue considerado naturalmente de prime abord como su autor.

2) En la London Free Press del 27 de mayo apareció un artículo anónimo de Blind con el título: “The Grand Duke Constantine to be King of Hungary”, que anticipa en lo esencial el panfleto “Zur Warnung”. En este artículo, Blind declara que conoce a liberales en Alemania y a demócratas en Londres a quienes se han ofrecido “large bribes” para la propaganda bonapartista. Mientras estaba en curso el proceso Vogt, me visitó el señor D. Collet, el redactor responsable de la “Free Press”, para pedirme, por encargo de Blind, que no hiciera uso de mi conocimiento de la autoría de dicho artículo. Respondí al señor Collet —quien lo encontró completamente adecuado— que yo no me comprometía a nada, que mi discreción dependería más bien de la actitud de Blind.

3) La declaración de Fidelio Hollinger es sencillamente ridícula.

Fidelio Hollinger sabe que infringió formalmente la ley inglesa al publicar el panfleto sin indicar el lugar de impresión. Se expide, pues, de su puño y letra el testimonium de que no cometió tal peccadillo. Casualmente, la reimpresión en “Volk” está tirada a partir de los tipos del panfleto, que aún se encontraban en la imprenta de Hollinger. Así, incluso sin declaración de testigos, por simple comparación entre el panfleto y su reimpresión en “Volk”, podría aportarse judicialmente la prueba de que el primero “salió de la imprenta de F. Hollinger”. El traslado del proceso de Augsburgo a Londres resolvería, en general, todo el mystére Blind-Vogt.

15 de noviembre de 1859. Karl Marx.
9, Grafton Terrace

Maitland Park
Haverstock Hill, Londres.