Mientras que la campaña de Crimea puede considerarse terminada y no cabe esperar nuevos acontecimientos de importancia, en Asia la lucha sigue sumida en la incertidumbre, que probablemente no se disipará por completo, al menos para nosotros a este lado del océano, durante algún tiempo. A fin de arrojar luz sobre el asunto y de permitir a nuestros lectores apreciar mejor los hechos cuando lleguen a conocerse, vamos a exponer ahora la información más exacta de que disponemos acerca de la fuerza relativa de las partes en el teatro inmediato de la guerra.

El ejército ruso del Cáucaso, incluidos Georgia y Eriván, se compone en tiempo de paz de tres divisiones de infantería, o sea seis brigadas, que contienen doce regimientos —los cuales a su vez incluyen cuarenta y ocho batallones en servicio activo—, con una brigada de granaderos de reserva, compuesta por tres batallones de granaderos y tres de carabineros, más un batallón de fusileros; en total, cincuenta y cinco batallones. Cada uno de estos regimientos tiene también dos batallones de reserva, lo que, junto con ocho batallones de reservas combinadas, suma treinta y seis batallones. Hay además cuarenta y siete batallones de la línea del Cáucaso, y una fuerza de milicia que ocupa conjuntamente con las tropas regulares de línea las líneas de fuertes al norte y al sur del Cáucaso y a lo largo de las costas de los mares Negro y Caspio. La infantería total asciende, pues, a 138 batallones. En cuanto a la caballería, hay un regimiento de dragones, tres regimientos musulmanes y dos kurdos, y un número variable de cosacos. De artillería hay una división de catorce baterías, con cañones ligeros, pesados y de montaña. De todas estas tropas, las tres divisiones de infantería (numeradas en las listas oficiales del ejército como 14.ª, 20.ª y 21.ª), con sus reservas, los dragones y la artillería, están compuestos en su mayoría por rusos y polacos, mientras que los batallones de línea y la caballería musulmana y kurda se reclutan entre los nativos. Los depósitos de las divisiones de infantería se hallaban en Rostov, en el Don, y por tanto a gran distancia de la mayoría de los puestos. A consecuencia de ello y del clima, los regimientos estaban por lo general muy débiles, y la línea y las reservas difícilmente pueden haber alcanzado una media de 500 hombres por batallón, mientras que los de la milicia apenas eran más fuertes. La fuerza total de este ejército del Cáucaso puede estimarse en unos 70 000 a 80 000 hombres. Al estallar la guerra, las divisiones de infantería 13.ª y 18.ª, además de tres regimientos de dragones, fueron enviadas al Cáucaso, con lo que la fuerza total se elevó a 90 000 o 100 000 hombres. Sin embargo, esta fuerza no solo tenía que proteger la vertiente meridional del Cáucaso, mantener Georgia y Mingrelia y enfrentarse a los turcos en Armenia, sino que también debía, junto con los cosacos del Don y del mar Negro, sostener la línea del Kubán y del Térek, así como los fuertes avanzados de la vertiente septentrional. Para liberarlos, el cuerpo de Oremburgo (23.ª división, con once batallones) fue enviado al Kubán y al Térek, línea que ahora mantiene junto con los cosacos antes mencionados. De este modo, la mayor parte, si no la totalidad, de estos 170 batallones de infantería, cuatro regimientos de dragones y cinco regimientos de irregulares nativos, además de cosacos, han sido trasladados al sur del Cáucaso.

Sobre cuál sea su fuerza actual, tenemos pocos datos para estimarla. La infantería regular de línea y de reserva no puede haber sido reforzada adecuadamente con reclutas, y debe contar con bastante menos de quinientos hombres por batallón. La milicia, por el contrario, puede haber sido incrementada con reclutas del propio país, muchos de los cuales también pueden haber encontrado cabida en el ejército regular. Así pues, la fuerza de la milicia debe de ser ahora más fuerte en proporción a la línea que hace algún tiempo, y será suficientemente exacto si establecemos la fuerza numérica de cada una, en un cálculo aproximado, como sigue:

5 divisiones de infantería, 1 brigada de granaderos, 1 batallón de fusileros y 36 batallones de reserva, a algo menos de 400 hombres por batallón … … … … … 45 000  
47 batallones de milicia, a algo más de 600 … … … … … 30 000  
Artillería y caballería regular … … … … … 8 000  
Caballería irregular … … … … … 3 000  

Total … … … … … 86 000  

Estas tropas se hallan distribuidas en las guarniciones de Mingrelia, Akhaltsikhe, Georgia y Eriván, y forman, además, el ejército activo del general Muravieff. Dicho general tiene ante Kars y en las guarniciones de Akhaltsikhe y Gumri las divisiones de infantería decimotercera, decimoctava y vigesimoprimera, tres regimientos de dragones, tres de musulmanes y algunos cosacos. Los kurdos desertaron tras la derrota del 29 de septiembre. Según nuestros cálculos, este ejército debe de contar con entre veinte y veinticinco mil hombres, incluyendo todas las tropas del distrito militar de Akhaltsikhe, mandadas hasta hace poco por el general Kovalevski, muerto ante Kars.

El mando de Eriván parece comprender la brigada de granaderos y el batallón de fusileros, además de algo de milicia. Combatieron el año pasado en Bayazid, y ahora ocupan el alto valle del Murad Chai y el sureste del Éufrates. El mando de Mingrelia hasta hace poco no comprendía sino milicia a caballo y a pie, además de cosacos a las órdenes del general Bagration Mukhranski, pero ha sido reforzado recientemente por la 19.ª división de infantería, que combatió, junto con la milicia, en el Ingour contra Omer Pachá. El resto de las tropas, especialmente las divisiones de infantería 19.ª y 20.ª, un regimiento de dragones y el grueso de la reserva y la milicia, estaban estacionados en Georgia, bajo el mando del general Bebutoff, como reserva general, dispuestos a desplazarse adondequiera que se les necesitara. Al conocerse el desembarco de Omer Pachá en Sukum-Kaleh, Bebutoff avanzó al frente con la 19.ª división y ordenó que la 20.ª división lo siguiera hasta Kutais. Sin duda ha dado los pasos oportunos para concentrar las reservas y milicias disponibles en lugares convenientes. Ahora bien, suponiendo que el ejército bajo el mando de Muravieff y el cuerpo de Eriván sumen juntos 25 000 hombres —que las guarniciones en la frontera turca y persa sumen 15 000—, y que deban permanecer 15 000 hombres en Georgia para vigilar a las tribus de la montaña y proteger Tiflis—, aún quedaría una fuerza disponible de 31 000 hombres al mando del príncipe Bebutoff para hacer frente a la invasión turca, la mayoría de ellos tropas de línea veteranas y fogueadas. Este cuerpo es plenamente igual, si no superior, al que Omer Pachá puede oponerle. A principios de noviembre, el comandante turco contaba con unos 30 000 hombres, de cuyo ejército solo dos tercios están disponibles en el Ingour, pues el resto se necesita para proteger los depósitos y las comunicaciones en la costa. Como refuerzos procedentes de Varna y Shumla, solo podía esperar 10 000 hombres. De este refuerzo adicional, una parte considerable será necesaria para mantener su línea de comunicación a medida que avance tierra adentro, de modo que no cabe esperar que pueda superar en número a Bebutoff en ningún punto dado. Su objetivo inmediato es evidentemente la conquista de Mingrelia, pero con su fuerza actual es probable que solo lo consiga en caso de verse ayudado por una sublevación general de los montañeses, o por algún otro acontecimiento igualmente improbable.