Friedrich Engels
Desde Crimea. 7 de junio de 1855

Desde Crimea.

La llegada del correo del *Asia* a altas horas de la noche del jueves nos permitió publicar ayer el parte del general Pélissier sobre el combate librado ante Sebastopol la noche del 21 de mayo, así como una relación auténtica del avance aliado sobre Chorgun, que se llevó a cabo el 26 de ese mismo mes. Unos 25.000 hombres al mando de Canrobert cruzaron el Chernaya y ocuparon la línea de ese riachuelo, expulsando a los puestos avanzados rusos de sus posiciones en las alturas que dominan de inmediato la orilla derecha. Los rusos se replegaron como era de esperar, por no ser este su verdadero campo de batalla, a fin de concentrar todas sus fuerzas en la fuerte línea que va de Inkerman a la cadena de acantilados al este de dicho lugar. Con este avance los aliados casi han duplicado la extensión del terreno que ocupan —dándoles el espacio que sus acrecentadas fuerzas necesitaban con urgencia— y han conseguido una entrada al valle de Baidar que puede resultar muy útil. El primer paso hacia la reanudación de las operaciones de campaña se ha dado con éxito, y debe ser seguido por acciones de mayor importancia.

En cuanto a la acción del 22 de mayo, el escenario de la lucha se situó entre la bahía de la Cuarentena y el Bastión Central —el número 4 de los rusos—. Fue un combate muy disputado y sangriento. Los rusos, según nos enteramos ahora por el parte de Pélissier, han ocupado todo el terreno desde la cabecera de la bahía de la Cuarentena hasta el Cementerio, y desde allí hasta el Bastión Central, mediante obras sueltas y trincheras de tiradores, si bien el plano oficial del Almirantazgo británico de las obras de sitio muestra que en todo este importante terreno existen trincheras. Pero la verdad ahora resulta ser que tan pronto como los bastiones Flagstaff y Central se vieron seriamente amenazados y las obras exteriores que los protegían fueron tomadas por los franceses, los rusos convirtieron este pedazo de terreno en una sola y vasta obra. En un par de noches se levantaron largas líneas de parapetos de enlace que rodeaban todo el terreno, formando así una extensa *place d'armes* o espacio protegido en el que las tropas podían concentrarse con seguridad para actuar sobre los flancos de cualquier ataque francés, e incluso para intentar salidas enérgicas sobre los flancos de las obras francesas avanzadas. Pélissier conocía por experiencia la rapidez con que los rusos proceden en estructuras de este tipo y la tenacidad con que defienden sus obras una vez concluidas. Se echó sobre ellas de inmediato. En la noche del 21 de mayo se realizó un ataque en dos columnas. La columna izquierda se estableció en las trincheras rusas en la cabecera de la bahía de la Cuarentena y efectuó un alojamiento; la columna derecha también se apoderó de las trincheras avanzadas, pero, al no poder trabajar bajo el intenso fuego enemigo, tuvo que retirarse al amanecer. A la noche siguiente se renovó la tentativa con columnas más fuertes y con éxito completo. Toda la obra fue tomada y vuelta contra los rusos trasponiendo los gaviones de un lado de la trinchera al lado opuesto. En esta acción los franceses parecen haber combatido con la mayor gallardía —con una especie de resurgimiento de aquella vieja *furia francese* que los hizo tan célebres en tiempos pasados—, aunque hay que confesar que las afirmaciones del general Pélissier acerca de la superioridad numérica a que tuvieron que hacer frente tienen un dejo de fanfarronería.

En cuanto al tercer bombardeo de la ciudad, que según nuestro despacho de Halifax había comenzado el día 6, seguido del asalto y conquista del Mamelon y de la Torre Blanca el día 8, el correo del *Asia* no trae nueva información y no nos permite añadir nada a nuestras observaciones del pasado miércoles. Sabemos, sin embargo, que 25.000 hombres del ejército de Omer Pachá en Eupatoria han sido transportados al Quersoneso, con vistas evidentemente a operaciones de campaña, ya que si se contemplara otro bombardeo y un asalto, mejor habría sido dejar a esos turcos en sus anteriores acuartelamientos. Pero también resulta que el ejército aliado estaba muy insuficientemente provisto de medios de transporte y de víveres para una campaña hacia el interior; y lo probable es que, mientras se aguarda a que se los suministren, Pélissier haya empleado a las tropas en esta activa reanudación de las operaciones de sitio, no con la intención de emprender realmente el asalto a la plaza en estos momentos, sino para mantener alta la moral de los hombres.

Por la conducta de Pélissier desde que asumió el mando, parece seguro que está decidido a guiarse únicamente por su propio juicio y a no hacer caso de los planes y proyectos que la imaginación de Luis Bonaparte pueda urdir. La confección de planes para las campañas de Crimea parece ser ahora una ocupación de moda en París; hasta el viejo mariscal Vaillant ha enviado uno o dos; pero Pélissier telegrafió de inmediato que si Vaillant consideraba tan buenos sus planes, lo mejor sería que viniera a Crimea a realizarlos él mismo. Cómo se desenvolverá este enérgico pero obstinado y brutal comandante lo veremos muy pronto; en todo caso, si es cierto, como se da a entender, que se ha atrevido a remitir “órdenes” a los jefes de Estado Mayor británico, turco y sardo sin siquiera tomarse la molestia de informar a los respectivos comandantes de su contenido, muy pronto provocará una buena trifulca en el campamento aliado, donde hasta ahora no se ha considerado supremo a ningún general único, sino al Consejo de Guerra, compuesto por todos los comandantes. ¡Imagínese al viejo mariscal de campo Lord Raglan bajo el mando de un simple teniente general francés!

Entretanto, los rusos no están ociosos. La posición “expectante” en que ha recaído Austria y la llegada de reservas y de nuevas levas del interior han permitido a Rusia enviar tropas frescas a Crimea. Los cuerpos de infantería 3.º, 4.º, 5.º y 6.º se hallan ya allí, además de varias divisiones de caballería. Ahora el 2.º Cuerpo de Infantería, que según se decía hace seis semanas se encontraba en Crimea, ha salido realmente de Volinia hacia el teatro de la guerra, seguido por la 7.ª División de Caballería Ligera, agregada al Cuerpo de Granaderos. Es un indicio bastante seguro de que la infantería y la artillería del Cuerpo de Granaderos son las próximas en la lista para marchar a Crimea; y, en efecto, ya se están trasladando a Volinia y Podolia para ocupar el lugar del 2.º Cuerpo. Este último cuerpo, al mando del general Paniutin, que en Hungría comandó la división rusa agregada al ejército de Haynau, traerá a Crimea 49 batallones de infantería, además de artillería y caballería ligera —en total, unos 50.000 o 60.000 hombres—, pues no cabe duda de que estos cuerpos, que aún no han entrado en combate, han sido puestos en pie de guerra completos. Las tropas del 2.º Cuerpo irán llegando sucesivamente al teatro de la guerra entre el 15 de junio y el 15 de julio, en un momento en que probablemente se estén desarrollando operaciones decisivas, por lo cual pueden tomar una parte muy importante en la próxima campaña de Crimea.

El mes de junio ha de traer alguna decisión a esta guerra crimeana. Antes de que termine junio o, a lo sumo, julio, o bien el ejército de campaña ruso habrá tenido que abandonar Crimea, o los aliados tendrán que prepararse para su propia retirada.