Friedrich Engels

El nuevo movimiento en Crimea

New-York Daily Tribune.
N.º 4402, 29 de mayo de 1855

El nuevo movimiento en Crimea.

La carta de nuestro corresponsal en París, publicada ayer, esbozaba el plan que, según las mejores fuentes de información en París, los aliados se proponen seguir en la campaña de verano en Crimea; y, habiendo sido divulgado en el campamento un plan sustancialmente similar por el general Canrobert, podemos concluir con bastante certeza que, al menos en este aspecto, la verdad es ahora conocida. Se trata, sencillamente, de que 25.000 hombres de las reservas francesas, actualmente distribuidas en Maslak, Galípoli y Adrianópolis, serán llevados a Crimea, seguidos de 30.000 a 40.000 hombres adicionales —piamonteses y franceses—. Tan pronto como lleguen las reservas, y sin esperar los refuerzos adicionales, el ejército francés procederá a cruzar el Chernaya, batir a los rusos en el campo si puede, penetrar hasta Sympheropol y luego, con los refuerzos que vienen a apoyar la operación, continuar para limpiar la península de rusos, y ocupar y fortificar Perekop; tras lo cual el ejército principal regresará y terminará el asedio de Sebastopol a placer. Mientras tanto, los vapores de las flotas atacarán Kaffa y Kertch, y si logran reducir esas plazas, las ocuparán como posibles ejes o puntos de retirada para el ejército activo en campaña.

Esto es ciertamente lo único que pueden hacer los aliados si esperan llevar alguna vez las operaciones en Crimea a una conclusión satisfactoria. Pero actuar así en campo abierto requiere que el equilibrio de fuerzas esté considerablemente a su favor; de lo contrario, no pueden esperar obtener ventaja importante alguna sobre el ejército ruso de observación. ¿Cómo está, entonces, el equilibrio de fuerzas en el momento actual?

Los franceses tienen en Crimea nueve divisiones de infantería y una brigada de caballería (Cazadores de África). A 7.000 hombres por división, esto da una fuerza de 63.000 infantes y 1.500 jinetes. Los ingleses tienen cinco divisiones de infantería que suman, según un cálculo muy alto, 6.000 hombres cada una, y una división de, digamos, 2.000 caballos. Luego están los restos de la fuerza turca enviada originalmente a Crimea, que no puede superar en modo alguno los 6.000 infantes. Añádanse a éstas las tropas que Omer Pachá puede retirar de Eupatoria, donde deberá dejar al menos 15.000 hombres para guarnecer las extensas obras erigidas allí, y aumentaremos el número del ejército aliado en, digamos, 120.000 infantes y quizás 3.000 o 4.000 jinetes. Estas tropas, según nos informa nuestro corresponsal en Londres, han sido ya transportadas al Quersoneso y están acampadas en Kadikoi, a espaldas de Balaklava, listas para los movimientos en campaña esperados. Esta es una disposición mucho más juiciosa que intentar efectuar una conjunción mediante un movimiento interior separado de los ejércitos anglo-francés y turco, exponiéndolos a ser atacados por separado por una fuerza rusa superior. Nuestro corresponsal declara que el número de hombres que Omer ha traído a Kadikoi es superior a nuestra estimación, pero asigna una fuerza inglesa correspondiente para completar la guarnición de Eupatoria, de modo que en conjunto sus estimaciones no difieren de las nuestras. Con estas fuerzas debemos tomar en cuenta a 20.000 hombres del ejército de reserva francés que se espera que lleguen para cuando Canrobert se proponga salir a campaña, y los 4.000 piamonteses desembarcados el 9 de mayo. La fuerza aliada en el Quersoneso será entonces como sigue:

Infantería y artillería francesas... 83.000; Caballería 1.500
Inglesas... 30.000; 2.000
Turcas... 26.000; 4.000
Piamontesas... 4.000
Totales... 143.000; 7.500

No sabemos si las reservas francesas llevan caballería consigo, o si la llevan, si llegará a tiempo para el comienzo de las operaciones; sin embargo, para hacer un cálculo tan generoso como sea posible para los aliados, añadamos 2.000 caballos a las cifras anteriores, lo que daría una fuerza total de caballería de 9.500.

Parte del plan es continuar llevando el asedio, y para ello se necesitarán al menos tantas tropas como están actualmente empeñadas en ese servicio —es decir:

Cuatro divisiones francesas a 7.000 cada una... 28.000 hombres.
Tres divisiones inglesas a 6.000 cada una... 18.000 hombres.
Total... 46.000 hombres

A este número hay que añadir los marineros y las tropas encargadas de proteger Balaklava y las líneas de atrincheramiento hasta Inkermann, y que al mismo tiempo sirven como ejército de reserva del cuerpo de asedio. Los calculamos, en una estimación baja, en 12.000. Estimando los marineros y la infantería de marina en 4.000, tendremos por tanto que deducir 56.000 hombres de los 143.000 de arriba, quedando disponibles para operaciones en campaña 87.000 infantes y artilleros y 9.500 jinetes, o en total aproximadamente 96.500 hombres. Y esto, como hemos dicho, es un cálculo muy generoso.

Ahora bien, según un corresponsal militar ruso de la Gaceta de Augsburgo, que siempre ha situado las fuerzas rusas en estimaciones muy bajas, los rusos tienen ahora en Crimea:

Infantería regular... 93.000; Caballería regular e irregular... 20.000
Marineros, infantería de marina, etcétera... 8.000
Cosacos del Mar Negro... 6.000
Artillería, ingenieros, etcétera... 13.000
Infantería total... 120.000; Caballería total... 20.000

La distribución de esta fuerza puede afirmarse de modo aproximado como sigue:

Para la defensa del lado sur de Sebastopol,
(infantería, artillería, etcétera) hombres... 26.000
Como guarnición del Fuerte Norte y del Campamento Atrincherado... 24.000
Total... 50.000

Esto deja disponibles para el campo 70.000 infantes y artilleros y 20.000 jinetes.

En cuanto a infantería, los aliados tendrán así una superioridad notable, excediendo su número al de sus antagonistas en 26.500 hombres. En lo relativo a la fuerza relativa en artillería, estamos a oscuras; pero por la dificultad que los aliados siempre han encontrado para procurarse caballos, y por la gran proporción de cañones que acompaña a todo ejército ruso, es probable que los rusos sean superiores a sus contrincantes. En caballería ciertamente tendrán la ventaja. Incluso si de sus 20.000 caballos debemos restar 8.000 cosacos, que en todo caso entrarían en servicio de patrulla, avanzada y ordenanzas, conservan aún 12.000 jinetes intactos para el servicio de destacamento, contra 9.500 de los aliados, de cuyo número, en un día de batalla, no pueden ser llevados al frente más de 7.000.

El avance de los aliados hacia el interior difícilmente puede hacerse de otro modo que por el camino hacia la granja de Mackenzie y el espacio entre este camino y la cabecera de la bahía de Sebastopol o Inkermann; porque al este de la granja de Mackenzie, la escarpada cresta que rodea el valle de Baidar se extiende hacia el sudeste hasta unirse a la cordillera sur de Crimea cerca de Yalta, formando una barrera rocosa infranqueable para la caballería y la artillería, y practicable para la infantería solo por unos pocos senderos. Desde Yalta hay de hecho un camino que cruza las colinas, pero éste puede ser defendido por muy pocas tropas, y sin duda ha sido fortificado por los rusos hace mucho tiempo, al igual que los senderos. Además, la dirección de este camino, la distancia de Yalta a Balaklava y la oportunidad que ofrece a los rusos de cortar cualquier cuerpo que opere sobre esta línea, apenas permitirán que sea utilizado por los aliados como su línea principal de operaciones.

El camino por la granja de Mackenzie hacia el Alma y Sympheropol está defendido por una doble fila de atrincheramientos; primero en la cresta que domina el Chernaya, y segundo en el lado norte de un barranco que desciende desde el borde de la cordillera rocosa, cerca de la granja de Mackenzie, hasta la cabecera de la bahía de Sebastopol. Esta segunda y principal línea de defensa, que no tiene más de dos millas inglesas de extensión, se dice que está muy fuertemente atrincherada, y aquí deberá librarse la primera acción decisiva, una acción que decidirá si los aliados continúan encerrados en el Quersoneso Heracleótico o si ganan el interior del país. Esta posición costará una lucha más dura que la del Alma, pues las fuerzas estarán más equilibradas, a menos que los rusos cometan el error de dispersar sus tropas. Pueden concentrar fácilmente 75.000 hombres para la defensa de estos atrincheramientos, y si los aliados atacan con 80.000 a 90.000 hombres, esta superioridad será compensada en gran medida por los atrincheramientos y por el estrecho frente en que los aliados necesariamente deberán actuar. Si los rusos se comportan como deben, aquí deberán detener de inmediato el avance de los aliados y obligarlos a retroceder a su baluarte en el Quersoneso. Pero si los rusos son derrotados y la posición conquistada, no les queda más que retirarse hacia el Belbeck e intentar mantener esa línea. En este caso, la guarnición del lado norte de Sebastopol tendría que ser observada por los aliados, cuyo ejército en campaña se vería debilitado así en unos 8.000 o 10.000 hombres; e incluso si los rusos sufrieran una segunda derrota, su superioridad en caballería les aseguraría una retirada segura, aunque su línea de retirada se encontraría en la prolongación de su ala izquierda —una posición muy desfavorable a menos que sea compensada por alguna ventaja contrarrestante—.

Estas son algunas de las consideraciones que se presentan ante este nuevo giro de los asuntos en Crimea. Están lejos de agotar el tema, al cual por tanto pronto volveremos.