Progreso de la guerra
8 de septiembre de 1854

Progreso de la guerra.

La respuesta del zar fue enviada por duplicado a Austria y a Prusia. Cada uno de los puntos en que insisten las potencias occidentales aparece expuesto, rechazado, y se dan las razones del rechazo. El zar afirma además que ha retirado sus tropas de los Principados por deferencia a los intereses de las potencias alemanas; que hará repasar el Prut a sus fuerzas, y que a continuación esperará otros ataques hostiles o gestiones pacíficas, según se presenten.

Se asegura que en un consejo de gabinete celebrado en Viena el 6 del corriente, bajo la presidencia del Emperador Francisco José, se decidió que el rechazo de las garantías exigidas por Austria y las potencias occidentales no constituye un *casus belli* contra Rusia, pero que Austria perseverará en sostener esas condiciones y mantendrá su posición neutral mientras aguarda el resultado del ataque de las potencias aliadas contra Sebastopol.

Se publica lo siguiente desde Viena. Sin embargo, no descansa en mejor autoridad que la carta de un periódico:

«Desde que se recibió la respuesta del Emperador Nicolás a las potencias occidentales, Prusia parece ansiosa por reincorporarse al concierto europeo del que en cierta medida se había retirado. Con esta mira se dice que ha ofrecido firmar un nuevo protocolo en el que se recogería la nota de Viena del 8 de agosto, tal como lo fue el tratado de abril en un documento anterior, redactado y firmado por la Conferencia.»

He aquí el texto de la nota prusiana a Rusia:

«Berlín, 13 de agosto.
Al barón von Werther en San Petersburgo

En mi despacho del 5 del corriente tuve el honor de remitirle copia del que dirigí a los representantes de Su Majestad en París y en Londres, instruyéndoles para que comunicaran a esos Gabinetes las impresiones que nos produjeron las respuestas rusas del 29 y 30 de junio y para que les expresaran nuestras esperanzas de que reconocieran, junto con nosotros, en ellas algunos gérmenes de entendimiento y elementos de arreglo. Aunque no nos ha llegado de París ni de Londres ninguna respuesta directa a estas gestiones, comunicaciones confidenciales y orales que se nos han hecho, y que en parte han cruzado las gestiones que nosotros mismos realizábamos, no nos han permitido ocultarnos que el punto de vista de Francia e Inglaterra respecto a las explicaciones rusas difiere esencialmente del nuestro y no es de ningún modo de naturaleza tal que pueda ofrecer un punto de partida común. En particular, la prolongada permanencia de las tropas rusas en los Principados ha sido lo que, según la opinión de las potencias occidentales, les ha impedido atribuir valor práctico alguno a las profesiones pacíficas del Gabinete de San Petersburgo. Su adhesión a los principios sentados en el protocolo del 9 de abril les parecía, por lo demás, no realizada con suficiente amplitud, en cuanto que no contenía mención alguna de las garantías que, según el protocolo aludido, debían buscarse para unir la existencia ulterior de Turquía aún más estrechamente al equilibrio general de poder en Europa. Los Gabinetes de París y de Londres no nos han dejado ignorar que, a su entender, esas garantías han de incluir necesariamente varios puntos cardinales que, con la reserva, naturalmente, de las modificaciones que el curso de los acontecimientos exija, deberían servir de base indispensable a toda negociación de paz o de suspensión de hostilidades. Esos puntos fueron definidos posteriormente en notas idénticas que los representantes de Francia e Inglaterra entregaron al Gabinete de Viena, y que este ha hecho suyos en su respuesta. El Gabinete austriaco, al informarnos de este paso, nos comunica que los considera como las consecuencias naturales de los principios sentados en el protocolo del 9 de abril, y cree por tanto que no puede recomendarlos con el suficiente calor a la aceptación sin reservas del Gabinete de San Petersburgo. Tengo orden del Rey de encargarle a usted, Barón, que secunde este paso del Gabinete austriaco con todos los esfuerzos posibles. Nuestro augusto soberano lo contempla como inspirado por el sincero deseo de allanar el camino a las negociaciones y a un cese de las hostilidades por ambas partes. Su Majestad considera, asimismo, que es de naturaleza tal que puede facilitar este resultado. Después de haberse impuesto del conjunto de los cuatro puntos contenidos en las mencionadas notas y de compararlos con el espíritu de las últimas explicaciones dadas por parte de Rusia, Su Majestad se encuentra incapaz de hallar nada que no sea conciliable con todo lo que su augusto cuñado ya se ha declarado dispuesto a adoptar como punto de partida para un arreglo amistoso. El Emperador también se habrá convencido sin duda ya de la necesidad de prevenir para el futuro los desagrados y peligros que para Rusia, así como para el resto de Europa, llevaban consigo instituciones que componían el derecho público de los Principados y de Servia; y la ilustrada solicitud de Su Majestad Imperial por estos países no dejará de reconocer las ventajas que sobre ellos conferiría una garantía colectiva de sus privilegios por parte de las potencias europeas. La libre navegación del Danubio no podía menos de coincidir con los intereses del comercio ruso y aunque los impedimentos a ella en la desembocadura de este río no han sido aún enteramente removidos, los elevados sentimientos del Emperador y las repetidas declaraciones de su Gabinete no dejan lugar a dudas acerca de su decidida intención de ponerles fin en breve. En cuanto a los privilegios de los súbditos cristianos del Sultán, no solo Su Majestad el Emperador, al adherirse al protocolo del 9 de abril, declaró su acuerdo con el principio de una solicitud idéntica y colectiva por parte de las potencias hacia la condición de nuestros correligionarios, sino que también el mismo pensamiento descolló en las declaraciones hechas sobre este asunto hace algún tiempo por el Gabinete de San Petersburgo al de Berlín; y, como la independencia y soberanía del Sultán han sido tan a menudo y tan abiertamente proclamadas conformes a las miras políticas del Emperador, Su Majestad no rehusará a los esfuerzos conjuntos de las potencias el armonizar el mejoramiento de la posición de los cristianos rayas con los intereses del Gobierno otomano, asegurando a este último la iniciativa que es condición necesaria de su independencia y dignidad. Finalmente, el tratado del 13 de julio de 1841 fue el resultado de circunstancias tan peculiares que su revisión por todas las partes contratantes probablemente, en principio, no encontraría dificultad; y Rusia, como potencia litoral del mar Negro, parece incluso especialmente llamada a tomar parte en el examen de las importantes cuestiones vinculadas con ello. Tales son, Barón, las consideraciones generales que impulsan al Rey, nuestro augusto soberano, a desear urgentemente la aceptación, por parte de la Corte de San Petersburgo, de los puntos arriba indicados como base de una negociación ulterior, tal como Austria los ha formulado, conjuntamente con los Gabinetes de Londres y de París. Valgáse, pues, usted de la extrema benevolencia con que el Emperador se dignó honrarle inmediatamente a su llegada a San Petersburgo, y de la confianza que el conde Nesselrode ha depositado en usted, para convencer al Gabinete Imperial de la incalculable importancia de los resultados que probablemente brotarán de sus resoluciones en la ocasión presente; de las ilimitadas perspectivas de paz que pueden abrir a Europa, y de la victoria que necesariamente obtendrían sobre los calumniadores de la política rusa, al probar claramente a sus más enconados detractores de qué lado están los sentimientos realmente pacíficos. No necesito decirle, Barón, con qué impaciencia esperaremos noticias suyas de la recepción y efecto del presente despacho, que usted pondrá, sin pérdida de tiempo, en conocimiento del conde Nesselrode.

Reciba las seguridades, etc. Manteuffel»

Se propone añadir un artículo adicional, cuyo contenido es aún secreto, al tratado austro-prusiano del 20 de abril. Las alteraciones y adiciones propuestas al tratado se harán con conocimiento de la Dieta Germánica. En todo caso, el primer párrafo de la convención, que garantiza mutuamente los territorios de las partes contratantes, permanecerá inalterado.

Ha llamado algún interés una conjetura formada a partir de la circunstancia anterior. Se supone que la Dieta, al reunirse tras su breve receso, procederá, por invitación de Austria y Prusia, a declarar caducados los artículos adicionales del tratado del 20 de abril. Luego, tomando en consideración el compromiso que Austria ha contraído con las potencias occidentales, se elaborará sobre esa base un nuevo plan para una paz que se cree que Rusia aceptará.

Han estado celebrándose desde hace algún tiempo activas negociaciones secretas entre Nicolás y el Papa. Ahora se trasluce que el zar alberga la perspectiva de un cambio hacia los católicos romanos en Polonia y de concesiones a los latinos en Jerusalén. Intriga así contra los franceses. Según el *Corriere Italiano*, el zar tiene la intención de declarar rey de Polonia a su tercer hijo, Nicolás, y como este es miembro de la Iglesia griega, se consideró necesario dar al Papa algunas seguridades tranquilizadoras respecto a los católicos polacos.

Todos los fuertes de Bomarsund han sido destruidos y las tropas reembarcadas. Unas pocas fragatas de vapor permanecen a la altura de las islas. Los generales Baraguay d'Hilliers y Niel se hallaban en Dánzig el 7. No hay nada más en materia de noticias.

Cartas de Constantinopla del 30 de agosto mencionan que los guardias británicos y los regimientos 28, 42, 44, 79 y 93 se habían embarcado en Varna, y que la división ligera y la de lord Cardigan están bajo órdenes. Lord Raglan debía embarcar a bordo del *Caradoc* el 2 de septiembre en Varna. La expedición ha de concentrarse en Balchik, lugar en el que, así como en Burgas, deben embarcar los franceses. La fuerza de servicio terrestre de la expedición es de 25.000 ingleses, 26.000 franceses y 20.000 turcos. Ha llegado a tomar el mando el general sir John Burgoyne. El príncipe Napoleón y el duque de Cambridge han partido hacia Varna para unirse a sus regimientos. Se describe a las tropas animadas de gran entusiasmo. El cólera ha desaparecido casi por completo.

Los informes de Rustchuk del 3 de septiembre comunican que todos los buques con tropas salieron de Varna el día 2 con rumbo a Balchik. Desde el 1.º del corriente deben enviarse víveres para el ejército a Crimea. El mariscal Saint-Arnaud ha dado una orden declarando que Sebastopol será tomada y mantenida como garantía de paz. Suponiendo que el asedio comience a mediados de septiembre, se espera que la plaza sea tomada a fines de noviembre.

La embajada rusa en Viena ha recibido notificación de que la mayor parte del ejército ruso habrá evacuado Moldavia para el 20 de septiembre y el resto a principios de octubre, a menos que operaciones hostiles hagan necesaria una nueva concentración. Los austriacos entraron en los Principados por cuatro puntos: Rothenthurm, Prediala y Boitza por Valaquia, y Bistritz por Moldavia. Omer Pachá continúa concentrando el grueso de su ejército a lo largo de la orilla del río Karasu, más abajo de Buzëu, desde donde amenaza Braila y Galati.

El 1 de agosto una fuerte fuerza de cañoneras inglesas y francesas penetró en el canal de Sulina del Danubio, y otra debe entrar por la desembocadura de Kilia, con objeto de mantener abierta la navegación.

Los rusos están haciendo preparativos para incendiar las ciudades de Odessa, Reni, Brailow, Galatz e Ismail, en caso de verse forzados a abandonarlas. Han preparado combustibles, han cortado el suministro de agua y quemado las bombas de incendios. Se han dado órdenes de que, dondequiera que el enemigo aparezca con fuerzas superiores, las ciudades y aldeas sean reducidas a cenizas. En Sebastopol se llevan a cabo incesantes preparativos para la defensa. Todos los presos comunes han sido puestos en libertad y enrolados en compañías para trabajar en las baterías del puerto. Una cuadrilla de 200 de los peores condenados sigue aún engrillada, para ser empleada en el transporte de munición.

El gobernador de Sebastopol, aprovechando la ineficacia del bloqueo, quitó los mástiles a algunos vapores para que resultaran menos fáciles de descubrir, y los ha estado enviando y trayendo de Nicolaieff, en la desembocadura del río Bug, de donde han traído considerables cantidades de pertrechos, munición, artillería e incluso tropas. Uno de los nuevos fuertes interiores de Sebastopol está artillado con cañones transportados de esta manera.

Los bashi-bozuks, incluidos los que están a sueldo de los aliados, han sido licenciados por una orden general de Omer Pachá, por ser estos bribones de todo punto incorregibles.

El otro día se probaron en Odessa dos cañones Paixhans, capturados de la fragata Tiger, en presencia del gobernador Annenkoff. Al cuarto disparo uno de los cañones reventó, matando a un artillero e hiriendo a varios otros.

El 2 de septiembre, el vapor británico Shearwater y el vapor francés Prométhée entraron en el puerto de Cattaro. El motivo aducido por los comandantes para su visita fue el deseo de obtener información acerca de una proyectada razzia de los montenegrinos.

Un vapor ruso procedente de Sebastopol había capturado un buque valaco y lo había llevado a dicho puerto. Habían enviado a Constantinopla a los capitanes de los tres mercantes turcos que recientemente quemaron en Heraclea.

Por fin se ha nombrado a Kurschid Pachá (general Guyon), a instancias de Lord Stratford de Redcliffe, para el mando supremo en Asia, en lugar de Mustafá Pachá. Hace ya tiempo que Guyon hubiera sido designado para el mando, pero se negó, y sigue negándose, a apostatar de la forma cristiana de religión. Ismael Pachá, oficial turco que se distinguió notablemente en la defensa de Kalefat, ha sido también destinado a un alto mando en el ejército de Asia. El gobierno británico ha enviado como comisionado al coronel Williams, de los Ingenieros Reales, y Francia acreditará a un oficial con una función similar. El coronel Williams pasó tres años bajo tiendas de campaña realizando un levantamiento topográfico de estas provincias, en calidad de comisionado británico encargado de trazar la línea fronteriza entre Turquía y Persia.

Según La Presse de París, las fuerzas rusas en Asia se han replegado hasta Erivan, después de haber saqueado Bajasid.

Agentes rusos, disfrazados de beduinos, han sido arrestados en Damasco.

Desde Atenas sabemos que el rey Otón se niega de manera terminante a pagar indemnización alguna a Turquía.