Karl Marx  
Kossuth, Mazzini y Luis Napoleón  

New-York Daily Tribune.  
Núm. 3627, 1 de diciembre de 1852  

Kossuth, Mazzini y Luis Napoleón.  

Al Director del New-York Tribune:  

Señor Director: Mi carta del 28 de septiembre último, que contenía revelaciones sobre los movimientos de Kossuth y Mazzini, ha suscitado, según veo, considerables críticas y ha dado a la prensa democrática ocasión para un vasto cúmulo de superfluas declamaciones, insultos y bravatas.  

He comprobado que Kossuth no ha tenido parte alguna en este clamor. Si él mismo se hubiera aventurado a desmentir mis afirmaciones, yo habría vuelto sobre el tema y habría presentado pruebas incontestables de los hechos aducidos.  

Sin embargo, mi carta no iba dirigida como un ataque contra Kossuth, sino más bien como una advertencia. En política, un hombre puede aliarse, para un fin determinado, con el mismísimo diablo; sólo que ha de estar seguro de que es él quien engaña al diablo, y no el diablo quien lo engaña a él.  

En cuanto al caballero que ha asumido la tarea de refutarme autoritativamente, me permito recordarle un viejo proverbio: un amigo inoportuno no se diferencia de un enemigo.  

A los señores de la prensa democrática, y muy especialmente de la prensa democrática alemana que, como de costumbre, más han chillado, les digo que son todos unos fanáticos criptomonárquicos. Estos señores no pueden prescindir de reyes, dioses y papas. Apenas liberados de las andaderas de sus viejos gobernantes, se fabrican unos nuevos y se indignan con aquellos “infieles y rebeldes” que se hacen odiosos al publicar verdades desagradables, revelar hechos comprometedores y cometer así crimen de lesa majestad y sacrilegio contra los dioses y reyes democráticos recién encumbrados.  

Su Corresponsal Privado.  
Londres, 16 de noviembre de 1852.