Italia. 6 de septiembre de 1848
Italia.
* Según informes que un vapor procedente de Livorno llevó a Génova el 27 de agosto, el pueblo había llegado a las manos con la fuerza militar, saliendo esta última malparada. No obstante, se dice que una diputación, que marchó apresuradamente a Florencia, logró que se remediaran las quejas presentadas y, a cambio, garantizó que el pueblo cesaría las hostilidades. Rusia ha declarado en una nota entregada al gabinete inglés que reconoce a Austria como la única propietaria legítima de la Lombardía y que, por consiguiente, en cualquier mediación franco-inglesa que se produzca, deberá conservar, si no la totalidad, sí la mayor parte del territorio que hasta ahora ha poseído en Italia. Radetzky ha recibido del zar Nicolás la orden de San Andrés, y para el ejército varias cruces de comendador y otras condecoraciones.
* Turín, 29 de agosto. Por acuerdo del Consejo de Ministros, todos los miembros de la Consulta lombarda han sido convocados a esta ciudad durante todo el tiempo que la Lombardía permanezca en manos austriacas, para que celebren aquí sus sesiones. El periódico oficial se ve por fin obligado a desmentir su anterior afirmación de que Garibaldi hubiera cometido atrocidades. En Génova, los trabajos de demolición de las dos fortalezas opresoras avanzan vigorosamente.
* Roma, 25 de agosto. Latour debería haber sido ministro de la Guerra y lo rechazó; la cartera fue ofrecida entonces al conde Lovatelli, quien la aceptó. Ayer también él presentó su dimisión, y Gaggiotti es ministro de la Guerra provisional. Éste se hallaba ayer en la Cámara de Diputados frente a las interpelaciones de Sterbini en una posición tanto más difícil cuanto que los hechos que se le imputaban no podían disimularse ni con las más bellas frases. Gaggiotti, que a la vez es ministro del Interior y cuya circular sobre la suspensión de todas las medidas ulteriores de defensa lo pone al descubierto ante el mundo entero, es apoyado precisamente por el partido que aquí se suele llamar austro-jesuítico, y en cuyo interés actúa en todos los sentidos.
* Reggio, (en el Modenés), 23 de agosto. En Módena ondea la bandera tricolor en la plaza grande y la guardia cívica ha conservado sus escarapelas tricolores; aquí, en cambio, el comandante de la plaza, que es austriaco, lo ha prohibido. Todos los periódicos surgidos bajo el gobierno provisional continúan publicándose. El duque intenta constantemente hacerse popular. Ha declarado que quiere olvidar todo lo pasado; que, por lo demás, sabe cuán amargo es el destierro; y que también quiere perdonar la adhesión a Carlos Alberto. Una diputación fue enviada al encuentro de las tropas austriacas para recibirlas. Cuando éstas llegaron, el obispo de Módena y los oficiales de la guardia cívica se vieron obligados a dormir en los mismos cuarteles que los soldados, porque los austriacos creían que se estaba urdiendo una traición contra ellos y que serían atacados y asesinados durante la noche. Por lo demás, a la guardia cívica de aquí sólo se le han dejado 30 fusiles, que además no puede llevarse a casa. Las patrullas son siempre mandadas por un austriaco para que éste dé la contraseña.
* Piacenza, 26 de agosto. En esta ciudad sarda, el conde Thurn actúa como si perteneciera a los austriacos desde hace siglos. Ha hecho quitar todas las armas a los ciudadanos, de modo que ahora los habitantes están expuestos sin resistencia a las brutalidades de los austriacos.
* Roma, 25 de agosto. En Civitavecchia han llegado, a bordo de un vapor sardo, unos 300 venecianos que hasta ahora combatían en las filas del ejército piamontés y que han sido desarmados por los generales, a quienes el pueblo conoce desde hace tiempo como traidores e instrumentos de la reacción. La bajeza del gobierno sardo es tanto mayor cuanto que ni siquiera ha trasladado a estos venecianos hasta Ancona, desde donde fácilmente habrían podido regresar a su ciudad. Ahora se hallan desprovistos de todos los medios y han sido desembarcados lejos de su patria. Según se dice, incluso se les ha negado, por parte del ministerio de aquí, el paso por el territorio papal hacia Ancona, y también se ha rechazado su solicitud de ingresar en el cuerpo de voluntarios romanos. Así, pues, todo aquel que ha empuñado las armas por la independencia de Italia es tratado como enemigo por los propios gobiernos italianos. – Anteayer se debatió en la Cámara de Diputados el proceder del ministerio en relación con la primera legión romana. El comandante había presentado una queja en la que