Italia. 4 de junio de 1848
Italia.
En todo el norte de Italia se intriga ahora, por un lado para llevar a efecto la adhesión de los Estados menores a Cerdeña, por el otro, para impedirla. Son intrigas muy semejantes a las que en Alemania se tejen en torno a la hegemonía. Carlos Alberto intenta crear una Prusia italiana «sobre la base más amplia», de Niza a Trieste. El asunto no tiene absolutamente ningún interés nacional; en ambas partes se trata de intereses locales, de la satisfacción de vanidades provinciales, que solo pueden eliminarse mediante la instauración de una Italia unida e indivisible. Hasta entonces, solo puede decidir la conveniencia momentánea, y esta está, ciertamente, a favor de la adhesión, ya que al menos concentraría en alguna medida las fuerzas para la lucha contra Austria.
– En Nápoles, se dice que los barcos franceses llevarán a los fugitivos a Calabria, donde se reunirán y exhortarán a la población a la insurrección.
– En Toscana se acaba de proclamar ahora (el 15) la libertad de prensa y se ha promulgado una ley de prensa.
Milán, 26 de mayo. Detalles sobre el ataque a Vicenza según el boletín oficial: Los austríacos, en número de unos 15.000 hombres, avanzaron desde Verona; el coronel Belluzi comandaba la ciudad, hacia la que también se dirigió Durando con su cuerpo. A medianoche (la noche del 23) los austríacos atacaron Vicenza; de 4 a 9 de la mañana la ciudad tuvo que soportar un fuego vandálico. Más de 600 bombas, cohetes incendiarios y balas de cañón fueron arrojadas sobre la ciudad. A ello se sumó un incesante fuego de fusilería. Pero la ciudad, abarricada, ocupada por 10.000 italianos, se mantuvo valerosamente y en particular Durando se batió muy bien. Tras cinco horas de bombardeo, los austríacos se retiraron, probablemente para...