Italia. 3 de junio de 1848
Italia.
* Turín, 25 de mayo. La Gazzetta Piemontesa publica una pomposa y vacía proclama de Carlos Alberto al pueblo veneciano, en la que se exhorta a éste a confiar en el rey piamontés y a desplegar al mismo tiempo todas las fuerzas en la lucha común contra los opresores de Italia. Esta proclama, fechada en el cuartel general de Somma Campagna el 23 de mayo, produce un efecto singular si se piensa que las tropas del fanfarrón ex‑carbonario, a las órdenes de Durando, pocos días antes estuvieron una semana entera dando los más extraños paseos alrededor de la duramente acosada Treviso sin acudir en su auxilio. Entonces le convenía mostrar a los venecianos cuánto lo necesitaban, para que, bajo el influjo del miedo, decidieran la anexión a Cerdeña. Ahora considera alcanzado ese fin y afirma su firme resolución de liberar Italia.
Livorno, 18 de mayo. Hoy se ha arrancado aquí el escudo del cónsul napolitano, se le ha quemado en la plaza pública entre aclamaciones, se ha hecho pedazos el busto del rey y se ha arrastrado por el lodo la bandera napolitana (blanca). El odio contra los suizos es ilimitado, sobre todo porque ya se les llama Traditori della causa italiana. También se prepara una manifestación contra el cónsul suizo.
Nápoles, 31 de mayo. En la última carnicería han caído cerca de 1.900 personas. El día 17 ya se habían enterrado 1.777 cadáveres, de ellos 450 soldados. Patrullas de 20 a 50 hombres recorren las calles; a quien se les acerca demasiado lo maltratan, y ni siquiera los oficiales están a salvo de las brutalidades de sus propios soldados. Como recompensa, el rey ha pagado a los soldados un mes de soldada por adelantado.
Tres palacios fueron incendiados el 15, entre ellos el del enviado sardo, según se dice, por orden del gobierno. Los archivos [...]