* Mirandola, 18 de julio. Durante toda la noche pasada se oyó un cañoneo ininterrumpido procedente de Mantua. Tanto Mantua como Verona están sitiadas. Todo hace esperar que ayer ocurriese algo importante. Aguardamos con impaciencia al correo. En Modena, los señores reaccionarios, ante la noticia de que los austríacos avanzaban, comenzaron a levantar altivamente la cabeza y sus banderas. Para desgracia suya, la noticia resultó falsa, y como recompensa por su desvergüenza y por las prácticas por largo tiempo ejercidas y las vergonzosas maniobras, estos señores de la reacción y del ducado «por la gracia de Dios» han sido severamente escarmentados.

* Florenz, 19 de julio. «Las tropas rusas —dice l’Alba— han cruzado la frontera turca y no se detendrán en mucho tiempo. Las intenciones de Turquía y Austria son aún un enigma. ¿Acaso Austria se opondrá a las conquistas rusas? Pero ¿quién sabe si no se ha obligado ya mediante un tratado secreto a la neutralidad? ¿Y podría ofrecer resistencia, aun queriéndolo, con las revoluciones en su interior y su guerra contra Italia? Y si permanece neutral, ¿no encontrará entonces en Rusia un apoyo para sus planes en Italia? Una vez en posesión de las nuevas provincias, Rusia reforzaría a Austria contra Italia y prestaría asistencia a Prusia contra el movimiento democrático en sus provincias. Rusia, Austria y Prusia podrían formar fácilmente una coalición contra Francia. En la lucha europea que entonces se desencadenara, Francia, Inglaterra e Italia tendrían que defender intereses comunes.» Desde Bologna nos enteramos de que allí el prolegado, a raíz de noticias de Ferrara, ha formado inmediatamente un comité de guerra con hombres de confianza y de espíritu liberal, que han de tomar las medidas adecuadas a las circunstancias para la defensa de la ciudad y la movilización de las milicias. De todas las ciudades de la Romagna han llegado diputados que deben deliberar con los bologneses sobre las extraordinarias circunstancias y los pasos necesarios para la defensa del país. La Gazzetta di Bologna informa que los austríacos, en su retirada a través del Po, han dejado atrás un destacamento de 400 hombres de este lado, que saquea las aldeas en los alrededores y comete brutalidades de todo tipo. En Ponte Lagoscuro han arrestado a varias personas como rehenes.

Ayer pasó por aquí un correo napolitano hacia Turin, que, según se dice, lleva una protesta del rey de Neapel contra la elección del rey de Sizilien.

× Rom, 18 de julio. La Cámara de Diputados de esta ciudad se ocupó ayer del reglamento sobre la movilización de la guardia nacional. La discusión de esta ley requerirá mucho tiempo. Pero antes de pasar al orden del día, Montanari dirigió al ministerio una interpelación sobre la entrada de los austríacos en Ferrara. El ministro de Policía respondió comunicando el contenido de un despacho que acababa de llegar. Entretanto entró Mamiani y dio una explicación más precisa de los acontecimientos. Añadió: «Me parece que la providencia quiere hacernos sentir realmente el valor inestimable de la independencia, y que esta independencia nos costará todavía muchas fatigas, sangre y lágrimas. Pero la conseguiremos; sin embargo, es necesario que hagáis grandes esfuerzos. Ya no es tiempo de creer que la guerra está próxima a su fin, que nuestro Estado es el Edén de Italia. Si no apoyáis al gobierno con todas vuestras fuerzas, nuestra acción estará siempre paralizada. Puedo daros la buena noticia de que nuestro brazo ha adquirido una mayor fuerza moral desde que lo apoyan la indignación y la ayuda de una alta personalidad» (Aplausos).

De estas palabras se desprende que el ministerio se siente de nuevo consolidado, que el papa ha retrocedido por ahora ante el paso de destituir al ministerio. Se reconoce la reconsolidación del ministerio también por la reciente circular de éste, que exhorta a todas las autoridades a restablecer enérgicamente la calma y a reprimir todo desorden. El 16 por la tarde se le ofreció al ministro Mamiani una gran procesión de antorchas; media Rom parecía estar en pie; la Piazza di Spagna, donde vive, estaba abarrotada hasta la asfixia, y mil voces gritaban: ¡Viva el ministerio Mamiani! Éste se asomó a la ventana y dio las gracias. Entonces toda la masa popular gritó como de una