Italien. 23 de septiembre de 1848

Italien.

Aunque la tranquilidad se ha restablecido en Livorno y es mayor que en la época anterior a la última revolución, aunque la autoridad municipal ha sido reconocida por el gobierno, el campamento de guerra cerca de Pisa no se disuelve y la comunicación por el ferrocarril no se reanuda. Todo revela que el gobierno, de manera completamente jesuítica, procura provocar nuevamente a los livorneses para asestar luego, según espera, un golpe que satisfaga su sed de venganza.

– La Consulta lombarda, reunida ahora en Turín, ha protestado oficialmente contra el armisticio, considerado como hecho político, y ha declarado que la suerte de Lombardía y de Venecia son inseparables, que la unión con el Piamonte, libremente aprobada por el pueblo, se mantendrá en pie y que toda mediación, si no quiere ser contraria al derecho de gentes, debe tener por base la independencia absoluta de toda Italia. – Cuando Garibaldi llegó a Niza, a pesar de ir provisto de un pasaporte en regla, el brigadier de policía le denegó la entrada alegando órdenes superiores. Probablemente le habría ido como al republicano De Boni en Génova. Pero pronto llegó la noticia de la enérgica manera en que los genoveses se habían opuesto al reinicio de la vieja tiranía policial, de cómo habían asaltado el edificio de la policía, forzado el regreso de De Boni, etc. El efecto fue excelente. Las órdenes «superiores» habían desaparecido y Garibaldi pudo entrar sin molestias en su ciudad natal.

Los representantes de la burguesía de Piacenza protestan contra las contribuciones de guerra impuestas a la ciudad; el conde Thurn responde que confía en su «patriotismo» (!!) para que reúnan enseguida los dineros, etc., «invita» a la «loable» autoridad a hacerlo y amenaza al final, de manera muy inequívoca, si la autoridad persiste en su protesta, con el saqueo general de la ciudad. Como se persistió en la protesta, Thurn transfirió toda la administración de la ciudad a la podería y la nombró gobierno provisional. Los habitantes de Piacenza han acudido en demanda de auxilio al ministerio de Turín, del que a lo sumo obtendrán palabras.

Génova, 13 de septiembre. Muchas de las personas atacadas públicamente como espías, jesuitas y austríacos han procurado justificarse ante el público mediante carteles pegados. Desde hace unos días aparecen carteles semejantes de las más célebres rameras de la ciudad, en los que éstas aseguran respetuosamente al público que, aun cuando su oficio las haya obligado a decir adiós al pudor femenino, no han renunciado, sin embargo, a las demás virtudes burguesas, y ruegan por tanto a sus favorecedores que, sin temor a espionaje, sigan honrándolas con su frecuentación. – Ayer llegaron de allí 400 hombres de la legión italiana en África. La tropa iba desarmada, pero vestía el uniforme francés de las tropas de línea africanas, lo que dio lugar a la suposición de que se trataba de tropas auxiliares francesas, de modo que en pocos minutos todas las calles de la ciudad resonaron con el grito de salvaje alegría: «¡los franceses! ¡los franceses!». La tropa era singularmente apuesta, robusta y joven. – Manin ha escrito repetidamente a los genoveses pidiendo ayuda económica, sin la cual la ciudad, sumida en la mayor miseria, no podrá sostenerse por más tiempo.

(Augsburger Allgemeine Zeitung)

Nápoles, 7 de septiembre. Hoy se han hecho marchar 2 regimientos contra aquella parte de los Lazzaroni que tan inesperadamente se ha pasado al partido liberal, pero éstos los han puesto en retirada. Sin embargo, pronto llegaron tropas frescas y el combate cuerpo a cuerpo comenzó de nuevo.

Nápoles, 7 de septiembre. La agitación y la exasperación contra el régimen militar son grandes. En el pueblo fermenta considerablemente. Los Lazzaroni de casi todos los barrios se han vuelto ahora, según se dice, de repente al lado de los constitucionales. Hoy han vuelto a producirse más de un choque entre ellos y las tropas. – El periódico oficial publica la destitución de los dos jefes de la policía; asimismo, el otrora adorado y ahora tan odiado Bozzelli abandona el Ministerio del Interior y asume el de Instrucción. El ministro del Interior de los tiempos absolutistas, Sant Angelo, ha regresado de Malta, adonde se había refugiado en su día. ¡Sólo falta del Carretto! De la fiesta de la Madonna de Piedigrotta, que cae mañana, la principal fiesta de los napolitanos, naturalmente, no se habla. El rey no osa mostrarse en la ciudad.