Italia. 23 de agosto de 1848
Italia.
* Milán, 15 de agosto. Para caracterizar a Radetzky y la política metternichiana, que aún perdura en lo que respecta a Italia, puede servir de nuevo una proclama que Radetzky ha presentado al público como su más reciente producto. El documento dice: «En virtud de las solemnes y directas seguridades recibidas de las autoridades pontificias y del gobierno toscano, de que sus súbditos, en cuanto de dichos gobiernos dependa, se abstendrán por completo de toda acción dirigida contra el orden y la legitimidad, las tropas imperiales han suspendido el movimiento que habían iniciado para ocupar estos Estados, y permanecen en la posición que les permite observar si a tan amplias y voluntarias promesas de sumisión corresponden hechos leales e inmediatos.»
Prescindiendo por completo de la desvergüenza con que Radetzky se atreve a hablar aquí de «legitimidad» y de «sumisión», falsea deliberadamente la verdad al fingir que los austríacos no han penetrado aún en los Estados Pontificios, como si no hubieran hecho más que detenerse a unas cuantas millas de la frontera para – practicar legítimas observaciones. Desde el día 8 del corriente reaparece la *Mailänder Zeitung* con la dulce águila bicéfala austríaca a la cabecera.
* Livorno, 11 de agosto. Se comunica desde Nápoles que Fernando ha concedido aún a los sicilianos un cierto plazo de reflexión y les ha planteado las siguientes condiciones: su segundo hijo será nombrado rey de Sicilia, completamente independiente de Nápoles; la Constitución de 1812 será proclamada, con las mejoras necesarias, como carta constitucional de Sicilia, y entre ambos países se concertará una alianza defensiva y ofensiva, así como un amplio tratado comercial.

Italia. 23 de agosto de 1848
* Cuando la noticia de la irrupción de los austríacos en Bolonia llegó a Rávena, se produjeron graves desórdenes, en el curso de los cuales fueron muertos el cónsul napolitano y un tal Geraldi, partidario del partido austríaco-jesuítico. Las campanas de alarma resonaron por todas partes y «¡a las armas!» era el único grito que se dejaba oír por entre el tumulto. En Génova se aseguraba que los austríacos habían cruzado el Tesino para perseguir a Garibaldi, quien hasta ahora ha proseguido la guerra por su propia cuenta. Reggio, ciudad que los austríacos habían ocupado a consecuencia del armisticio, les ha sido arrebatada de nuevo por las tropas toscanas. En Bolonia hay ahora 20 000 hombres armados dispuestos a rechazar cualquier nuevo ataque.
Verona, 14 de agosto. El capitán de caballería imperial conde Neuberg, acompañado de dos oficiales piamonteses, ha sido enviado anteayer a Venecia para exigir a los piamonteses, a los toscanos y a los romanos que allí se hallan la evacuación de dicha ciudad en el plazo de tres días. Ahora se espera con impaciencia qué actitud adoptará Venecia.
(*Tiroler Bote*.)
* Roma, 9 de agosto. Según las declaraciones del ministro de la Guerra en la Cámara de Diputados, el gabinete trata de obtener la cooperación de 12 000 hombres de tropas extranjeras y un jefe supremo valiente. Se han enviado plenipotenciarios a varias potencias amigas para concertar alianzas. El Sr. Torre declara a continuación: el secreto de la constante desavenencia entre el Papa y el ministerio Mamiani es conocido. El ministerio quería, como nosotros, la santa guerra por la patria; pero el Papa no. Pero si no quiere ser príncipe italiano, que actúe al menos como soberano de los Estados Pontificios. El ministro de Justicia observa a esto: el Papa ha transferido ciertamente una parte de sus derechos de soberanía a manos del pueblo y del ministerio, pero el derecho de hacer la guerra y concertar la paz no se halla entre los cedidos. Acto seguido, los diputados eligen a los miembros que han de llevar el conocido mensaje a los diversos parlamentos de Italia, a saber: al diputado y ex ministro Mamiani a Nápoles, a Minghetti a Turín, a Farini a Toscana y a Pieri a Palermo.
* Turín, 15 de agosto. Los embajadores inglés y francés se trasladaron ayer a Alessandria, donde Carlos Alberto tiene actualmente su cuartel general, para fijar las bases del tratado de paz que ha de concertarse lo antes posible. Se dice que los mediadores proponen el Adigio como línea fronteriza entre Cerdeña y Austria, con la condición de que Cerdeña asuma una parte de la deuda pública austríaca. Esta mañana ha entrado aquí la 3.ª división del ejército, que de momento permanecerá acuartelada en esta ciudad.