Italia. 21 de septiembre de 1848
Italia.
* Sobre el bombardeo de Mesina han llegado a Marsella, con el último vapor-correo, comunicaciones que, aunque contradictorias en muchos puntos, dejan reconocer suficientemente la enorme exasperación de la lucha. Mesina, según estos informes, ha quedado convertida en un montón de escombros. El 7 de septiembre la ciudad se incendió y los mesineses se vieron obligados a evacuarla. Al día siguiente, las tropas de Fernando penetraron en la ciudad; pero entonces regresaron los mesineses, reforzados por una masa de campesinos, y la lucha comenzó de nuevo. Se dice que los napolitanos tuvieron graves pérdidas. Los mesineses tuvieron que abandonar nuevamente la ciudad y se dice que, antes de hacerlo, volaron por los aires las partes minadas de la ciudad con una masa de tropas de Fernando. Los mesineses que quedaban se han retirado todos tierra adentro, y un decreto del gobierno de Palermo declara la pérdida de Mesina como pérdida nacional y dispone que todo el daño sufrido allí por los sicilianos sea resarcido por el pueblo entero. La hoja oficial de Fernando anuncia triunfalmente la toma de Mesina, pero confiesa que ésta no se produjo sino después de una verdadera lucha desesperada. Los sicilianos han perdido a la vez todas las lanchas cañoneras, excepto dos. Mesina se ha convertido en la Missolonghi siciliana. Una proclama dictada por el gobierno de Palermo clama a los isleños: «¡Venganza! ¡Venganza!», y concluye con las palabras: «Todos nosotros acogeremos en nuestras casas a los valientes hijos de aquella ciudad, compartiremos con ellos nuestro pan, y cuando la gran obra de la venganza y la liberación esté consumada, reedificaremos Mesina con nuestras manos, y la haremos surgir de sus ruinas más bella y más grande.» Ruggiero Settimo ha ordenado la formación de 7 campamentos de guerra (en Milazzo, Taormina, Catania — Siracusa — Girgenti — Trapani y Palermo).