Italia. 21 de julio de 1848
Italia.
* Florencia, 12 de julio. En el periódico local «L’Alba» se comentan los más recientes actos de la Asamblea Nacional de Fráncfort. Así como se presentan ejemplos para despertar o fortalecer la moral, a fin de disuadir a las gentes de un proceder semejante, del mismo modo sirve el Parlamento de Fráncfort como ejemplo a otros pueblos de cómo no deben hacer las cosas. «Grandes esperanzas», dice «L’Alba», «había despertado la Asamblea de Fráncfort de los representantes alemanes en los corazones de todos los demócratas. La vieja Dieta federal ha sido derrocada, aquella Dieta federal que, completamente dependiente de la cancillería de la corte austríaca y del hipócrita liberalismo de la corte prusiana, había servido de modo tan prodigioso, en lugar de unir a los distintos Estados de Alemania, para mantenerlos en la separación, aunque dentro de un anillo de hierro. La historia de lo que la Dieta federal alemana ha hecho desde 1815 como sostén de la opresión ejercida por los príncipes contra los pueblos, debería estar ahora siempre ante los ojos de Italia, para que la Dieta federal italiana, si llega a constituirse, no sea, como la alemana, una Dieta federal de enviados de los príncipes, sino de diputados de toda la nación elegidos directamente por el pueblo.
A estas reflexiones nos vemos empujados cuando vemos cómo la Asamblea Nacional de Fráncfort ha hecho abortar todo plan amplio y magnánimo para la instauración de la nacionalidad alemana, al nombrar a un ,vicario imperial irresponsable‘ y para este influyente puesto a un archiduque austríaco.
En verdad, el pueblo alemán, al elegir a sus representantes para Fráncfort, no tenía en mente nombrar a los grandes electores o príncipes electores de un vicario o de un nuevo emperador. Con toda razón observó un orador popular, que desde la tribuna protestó contra aquella vo-

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tación: que ese insensato voto, en lugar de ,colmar el abismo de las revoluciones‘, abrirá el camino a nuevos intentos de insurrección. Así lo entendieron también los 93 miembros del partido democrático que protestaron, y así lo entendió el diputado por Baden, que presentó su dimisión. Y es seguro: semejante votación ha traicionado las expectativas (?) de la democracia, y esta última se alzará para la defensa de sus derechos pisoteados.
Ahora se ha desvanecido la esperanza en una solución amistosa; también toda ilusión ha desaparecido y, previsiblemente, la grave contienda se decidirá con las armas...»
Hasta aquí «L’Alba» sobre la Asamblea de Fráncfort.
* Turín, 13 de julio. En la sesión de ayer de la Cámara de Diputados se discutió el proyecto de ley presentado por Gioia a raíz de los desórdenes ocurridos en Piacenza. Esto dio ocasión a una abundante cosecha de noticias sobre las maquinaciones secretas y abiertas del partido reaccionario en el reino sardo, particularmente en Saboya. En esta última provincia, la propuesta de ley sobre la expulsión perpetua de las hermanas del Sagrado Corazón ha sido utilizada, en relación con los jesuitas, para agitar al pueblo. Se ha hecho creer a los habitantes, mediante hojas sueltas y desde los púlpitos, que se pretendía aniquilar a todas las órdenes religiosas, incluso las amadas y respetadas por el pueblo. Una circular del obispo de Annecy sobre el mismo asunto ha acrecentado todavía más la agitación. Poco a poco van saliendo a la luz una multitud de hechos y maniobras de lo más inquietantes, que muestran cuán diligente es la reacción. Finalmente, la propuesta de Gioia es rechazada, y en su lugar se nombra una comisión con plenos poderes discrecionales para investigar los incidentes en Saboya. — Según se dice, Giacinto Collegno ha sido encargado de la formación de un nuevo ministerio, y Casati, que desde ayer ha llegado a Turín, asumiría la presidencia sin cartera. El día 11 partieron del arsenal de marina de Génova varias lanchas cañoneras, montadas sobre carros de carga especialmente construidos al efecto, con destino a Peschiera, para su utilización en el lago de Garda. Según informes del teatro de guerra, se ha producido el ataque a Legnago, y un trueno de cañón persistente ha sido percibido en una amplia zona circundante. Los debates de la Asamblea Nacional de Fráncfort acerca del informe de Raumer sobre la guerra en Italia dan ocasión a «La Concordia» para un extenso artículo y un par de breves observaciones. «Ya sería hora», dice este periódico, «de que Alemania pensara en su propio interés y tomara en debida consideración las nuevas relaciones de amistad no solo con Lombardía y Venecia, sino con toda Italia. Su