Italia. 20 de agosto de 1848
Italia.
* Florencia, 10 de agosto.
El jefe de los esbirros austríacos, Welden, declaró a su entrada en territorio pontificio que haría fusilar a todo aquel que fuera sorprendido con armas en la mano o que manifestase de cualquier otra manera sentimientos hostiles hacia Austria. De acuerdo con este magnífico principio, Welden debería ahora hacer fusilar a toda la ciudad de Bolonia, pues ésta ha manifestado de manera inequívoca su disposición poco amistosa hacia Austria. El jefe de los esbirros austríacos había entrado en Bolonia el 7. La brutalidad de este hombre, la arrogancia de él y de sus soldados, su exigencia de que la ciudad le entregase inmediatamente un número de rehenes y pagase una contribución en dinero: todo esto provocó un choque sangriento, a consecuencia del cual los austríacos fueron expulsados de la ciudad. Esto ocurrió el 8, a las 3 de la tarde. Los austríacos ocuparon Montagnola, una altura que domina la ciudad. Desde aquí comenzaron el bombardeo de la ciudad con 4 cañones y 1 obús. El fuego duró desde las 5 hasta las 8 de la tarde. Toda Bolonia se levantó como un solo hombre; los habitantes tomaron la altura por asalto y expulsaron a los austríacos. Estos últimos, al abandonar la ciudad, dejaron numerosos muertos y 50 hombres cayeron prisioneros de los boloñeses. Un mozo de cordel conquistó una bandera austríaca. Sin embargo, ayer, el 9, por la mañana, los austríacos han regresado con refuerzos y el bombardeo ha comenzado de nuevo. A las nueve y media de la mañana —hasta donde llegan las últimas noticias—, 2 palacios de la ciudad y todo un arrabal estaban en llamas; los austríacos saqueaban numerosas casas en las cercanías del arrabal en llamas. La población estaba decidida a defenderse hasta la última gota de sangre. Todo el cuerpo diplomático en Florencia, inmediatamente después de la llegada de los informes de...