Cuerpo principal y suplemento Italia. Núm. 46, 16 de julio de 1848. Neue Rheinische Zeitung.

* Florencia, 6 de julio. Sobre la situación actual y las perspectivas en los Estados Pontificios, contiene «L’Alba» un artículo de fondo que dice así: «...Sólo la verdad y la justicia pueden ayudar a los pueblos a alcanzar la grandeza y la libertad; su libertad no puede depender imposiblemente del nombre de un Papa o de un rey. Los acontecimientos en Roma, las contradicciones en que incurren los dos poderes no suficientemente diferenciados, las discordias entre el Papa y el ministerio y las intrigas del partido jesuita, que en la ciudad y en el campo entorpece la formación de los nuevos regimientos y desaconseja las ideas de independencia: todo ello muestra claramente cuán inexperta es la mano del Papa para conducir un Estado italiano por una vía verdaderamente italiana. Una gran inseguridad reina en los ánimos de los bienintencionados respecto al destino futuro del Estado romano. Pues este último alberga en su seno, junto a la cuestión política, también la cuestión religiosa, y los contactos entre una y otra son de naturaleza tan delicada que su tratamiento exige tanta energía como sabiduría. ¿Por qué caminos y hacia qué meta será finalmente conducido el Estado fuera de la confusión de los dos poderes, que pretenden mantenerse separados y sin embargo tienden siempre a mezclarse e interferirse mutuamente? ¿A qué desenlace puede llevarse al Estado por el hecho de que se efectúe la gran separación en una época en que la tiara se asienta sobre la cabeza de un Papa que fue un ídolo de los pueblos y que aún no ha perdido el hechizo de un gran nombre? Ciertamente, el desengaño comienza a extenderse, pero al extenderse aprovecha más a los enemigos de la libertad y de Italia que a los bienintencionados. Pues en la medida en que el sacerdote utiliza constantemente la unidad de los poderes,

paraliza la actividad del ciudadano y de tal modo el instrumento del partido antiitaliano, aún no desaparecido de Italia, se vuelve cada vez más poderoso. Sicilia, en su interior, tiene que vérselas con la cuestión de su libre personalidad; Nápoles, con la eliminación de un rey perjuro y cruel; Toscana, con la de una democracia muy antigua; Lombardía y Venecia, con la de su independencia e incorporación al Piamonte; el Piamonte, con la guerra italiana. Cada Estado de Italia tiene su cuestión interna. Pero la cuestión más difícil es la de Roma. Y mientras el Papa no se convierta en rey, el Estado romano nunca alcanzará la tranquilidad. Mientras no sea rey, Italia estará expuesta a grandes peligros cuando un día la estrella de Pío IX llegue realmente a extinguirse e Italia no se alce independiente y ordenada.» El mismo periódico habla sobre una petición del club de allí, «Il Circolo Politico», al parlamento toscano, mediante la cual se insta al reconocimiento del gobierno siciliano tanto de jure como de facto. «Nosotros», dice L’Alba, «estamos completamente de acuerdo con ello. Sólo desearíamos que la caída de Fernando, antes de ocurrir de facto, fuera ya pronunciada de jure.» Por lo demás, el gobierno siciliano ha remitido a su residente diplomático aquí una magnífica bandera como regalo a los toscanos. El gobierno de aquí ha prometido determinar muy pronto el día y la forma de la entrega oficial. La bandera lleva la inscripción: «Alla Toscana, Sicilia Independente ed Italiana!» (A Toscana, la Sicilia independiente e italiana).

* Nápoles, 4 de julio. La provincia de Áquila se halla en máxima efervescencia desde que el gobernador d’Ayala, que ha presentado su dimisión, tuvo que huir al territorio romano (a Rieti) para no ser arrestado y encarcelado. En los distritos de Molise, Avellino y Salerno se han erigido gobiernos provisionales. A los dos completamente derrotados (Busacca y Nunziante) se ha sumado un tercero, el general Lanza, con igual suerte. Debía traer ayuda a Busacca, pero sufrió a manos de los calabreses, en los conocidos valles de S. Martino cerca de Campotanese, una derrota decisiva. Un escalofrío recorre a los realistas de esta capital ante la noticia que acaba de llegar de que las guardias nacionales de Salerno y otros lugares están prestas a marchar sobre Nápoles. Dos regimientos han recibido inmediatamente la orden de acampar cerca de los suburbios y toda la guarnición tiene órdenes de acudir a sus puntos de reunión a la primera señal. Los principales miembros de la camarilla son: el príncipe Bisignano, el duque d’Ascoli, el duque de S. Cesareo, ade-

más de los conocidos generales: Turchiarola, Sabatelli y Filangieri. Las Provincias Confederadas: Basilicata, Terra d’Otranto, Bari, Capitanata y Molise han emitido un manifiesto, firmado por sus delegados, cuya energía causa dolores de vientre a su bombardeante majestad.5

* Bussolengo, 4 de julio. Nuestros pérfidos enemigos han vuelto a cometer una de esas hazañas que marcan para siempre con un estigma el nombre austríaco. En Vicenza, la brutal soldadesca ha violado a todas las mujeres de las que pudo apoderarse y luego las han arrastrado a Verona, donde las vendían al mejor postor. Se enfurecieron incluso ante la idea de que los compradores quisieran enviarlas de vuelta a casa, y ni siquiera lo habrían tolerado si la más sórdida codicia no fuera su pasión predominante.

* Lecco, 5 de julio. De aquí han partido nuevamente 50 voluntarios hacia el paso del Stilfser, y les seguirían seis veces más si no faltaran las armas. El día 4, de madrugada, se combatió en el Tonale. (Bolletino di Lecco.)

* Milán. El general Zucchi ha sido invitado por el gobierno provisional a venir aquí y poner su larga experiencia de guerra a disposición de la causa italiana. (Ventidue Marzo.)

* Mantua, 19 de julio. A pesar de las enormes contribuciones que Radetzky ya ha recaudado en esta ciudad, ha vuelto a imponer una nueva. Esta vez la impone específicamente a los israelitas de Mantua, por un importe de 300 000 veintenas. Pero los israelitas también habían contribuido lealmente a las contribuciones anteriores. Nada sirve de nada. Radetzky les ha impuesto las contribuciones en consideración a su «particular actividad intelectual y pecuniaria en los atentados perpetrados en marzo contra el gobierno legítimo». Tales son las palabras literales de su decreto. Según oímos, la vanguardia de un cuerpo comandado por el duque de Saboya ha llegado a Cento, y se dice que tiene orden de dirigirse más hacia Venecia y acudir en ayuda de esta ciudad —que ahora, como ex república y parte del reino de la Alta Italia, ya no es una espina clavada en el ojo de la «espada de Italia»— contra los austríacos.

* Pontevecchio, 5 de julio. La primera división de nuestro primer cuerpo de ejército acampa a corta distancia de Mantua; un batallón se encuentra a una hora de Marmirolo, adonde el enemigo ya ha incursionado varias veces. Enviamos frecuentes reconocimientos. Ayer cerramos un canal que movía al enemigo 5 molinos, y también desde Bozzolo una tropa se ha desplazado hasta el Mincio para demostrar al enemigo nuestra

presencia. El bloqueo de Mantua pronto será completo, y la guarnición (6000 hombres) no podrá resistir mucho tiempo en la insalubre ciudad. Hace algunos días partieron aún 2000 croatas de Mantua hacia Verona, a los que se envió fuera por razones de salud. Se dice que el número de enfermos en la ciudad asciende diariamente a 70–80. Tan pronto como hayan llegado los refuerzos necesarios para cubrir la segunda línea, cercaremos la ciudad estrechamente. – Anoche fue capturado el célebre Cursore di Boncole, a dos millas de Mantua, y enviado al cuartel general. Este sujeto de infausta reputación era el espía principal de la guarnición austríaca. – El día 2, nuestras tropas sostuvieron un combate victorioso en Boncole. De 200 austríacos, sólo escaparon 60. Las rapiñas de los austríacos en la ruta hacia Ostiglia continúan. Corre el rumor de que los austríacos han sido expulsados de Schio.