Italia. 11 de julio de 1848
Suplemento
Italia.
* Florencia, 2 de julio. Un artículo de «Alba» ataca, con plena razón, la actual dirección de la guerra de Carlos Alberto, que consiste en una tranquila contemplación, algunos reconocimientos, etc. «¡Italianos!», dice este periódico, «emprendimos una guerra revolucionaria cuando nuestras revoluciones aún no habían sido llevadas a término. Un germen jesuítico sigue teniendo todavía existencia entre nosotros. Las campiñas romanas y toscanas están infectadas por la más increíble insolencia de un partido que cuenta entre sus más celosos servidores a los servidores de Dios. Comenzamos una guerra nueva con armas viejas; confiamos el destino de la libertad a los viejos instrumentos de la tiranía. Por eso, desde allí, de donde debería haber caído el rayo de la guerra sobre Austria, surgió una palabra de paz, como si el Vaticano, todavía sumido en el anterior coqueteo con Austria, temiese tener que hundirse con esta última».
– En la Cámara de Diputados de ayer se decidió una cuestión importante. Se trataba de la validez de la elección de un funcionario público. Fue declarada nula. Con ello se ha dado el primer paso para excluir a todos los funcionarios públicos como tales de la Cámara de Diputados.
* Roma, 28 de junio. El partido austro-jesuítico está afanoso en su obra. El Papa se ve envuelto cada día más en sus redes, y una parte del pueblo es azuzada, mediante las más viles intrigas, contra los ministros y diputados. Mientras tanto, el ministerio sigue luchando animosamente y los diputados, por su parte, saben lo que la situación de Roma y de Italia exige de ellos.
* Palermo, 24 de junio. El periódico oficial contiene el siguiente despacho telegráfico del poder ejecutivo al ministro de Guerra siciliano: