Colonia, 4 de agosto. El Dr. Gottschalk había hecho publicar sus tres primeras declaraciones por medio del «Zeitung des Arbeitervereins zu Köln». Como castigo se le retiraron los anteriores vigilantes y se le asignó un nuevo carcelero en la persona del vigilante Schröder. «Éste —dice el periódico obrero de esta localidad— no quiso asumir su cargo sin un inventario exacto, y así se registró una vez más al Dr. Gottschalk y su celda como en una aduana. No se encontró absolutamente nada sospechoso, pero se le vigila de un modo mucho más angustioso que antes.» El procedimiento público en la provincia del Rin es una pura ilusión mientras le acompañe el «procedimiento inquisitorial español». Para apreciar la detención de Gottschalk, léase el Gervinuszeitung. La enérgica intervención del ministerio público, dice, ha restablecido la confianza. Por otra parte, las próximas festividades apartan de toda política a los frívolos coloneses. Y esos mismos coloneses, a quienes el gobierno entrega a Gottschalk y a las fiestas de la construcción de la catedral, esos mismos ingratos coloneses —exclama el Gervinuszeitung— ¡olvidan todos esos beneficios del gobierno prusiano en cuanto balbucean la primera palabra sobre un empréstito forzoso! La detención de Gottschalk y Anneke, los procesos de prensa, etc., han restablecido la confianza. La confianza en la ciudad es la base del crédito público. Así pues, prestad dinero, mucho dinero, al gobierno prusiano, y él encarcelará a más gente, incoará aún más procesos de prensa, fabricará aún más confianza. Más detenciones, más procesos de prensa, más reacción por parte del gobierno. Pero, en leal intercambio —tenedlo bien presente—, ¡más dinero, siempre más dinero de parte de los ciudadanos! Aconsejamos al gobierno prusiano, en su apuro financiero, recurrir a un medio acreditado bajo Luis XIV y Luis XV. ¡Que venda lettres de cachet! ¡Lettres de cachet! ¡Lettres de cachet! para restablecer la confianza y llenar las arcas del Estado prusiano.