Solo puedo escribir con brevedad y mal, tengo reumatismo en la mano derecha y he estado escribiendo ya toda la tarde.

Adjunto un billete de diez libras. Cuando Borkheim regrese, tendrás que obligarlo a toda costa a dar algún golpe, si no hay otra alternativa. Comprenderás que yo mismo estoy ahora bastante apretado. ¿Has escrito ya a Meißner acerca de la liquidación de cuentas? Con el bombardeo que los obreros están haciendo ahora por todos lados, la conspiración del silencio cesará pronto, y la segunda edición no se hará esperar mucho más. Ahora es el momento de hacer insertar un nuevo anuncio del libro. Piensa en uno, que yo se lo enviaré a Meißner, a quien, de todos modos, aún le debo respuesta. Pero no lo demores.

Además, habría que enviar a Meißner el Times con la resolución de los alemanes en Bruselas, el Demokratisches Wochenblatt de ayer, etcétera; hay que mantener caliente al hombre. Si no lo has hecho, hazlo (aquí no puedo conseguir ya el número del Times). Y poco a poco, también el valor de cambio empezará a funcionar para ti.

Las cosas del Times en el informe de Eccarius te serán aquí de gran utilidad, y el señor Morley se asombrará. Los periódicos de aquí también traen extractos bastante completos del informe (aunque, en su mayoría, del Daily News).

El congreso ha transcurrido bastante bien. El método de despachar la broza en público y los asuntos en privado ha demostrado brillantemente su eficacia. El Consejo se queda, pues, en Londres, y los proudhonianos han vuelto a obtener únicamente la satisfacción de haber decidido que son proudhonianos, y a nadie más.

También habría que enviar a Meißner el número de la Zukunft sobre Lloyd, etc., donde se te menciona dos veces. Yo puedo encargarme de todo eso, si quieres.

Moses Hess me ha divertido mucho.

Ahora bien, la cuestión es: ¿no se está convirtiendo en una necesidad imperiosa una exposición popular y breve del contenido de tu libro para los obreros? Si no se hace, vendrá cualquier Moses y la hará, y la estropeará. ¿Qué piensas de ello?

Adjunto también la devolución de lo de Eichhoff.

No puede uno ausentarse sin que se cometan estupideces. Durante mi ausencia, esos tipos del comité de la Schilleranstalt, a instancias de los de Bradford, han invitado al cerdo de Vogt a dar una conferencia aquí. Naturalmente, he presentado en el acto mi dimisión, «para no otorgar, ni siquiera indirectamente, un voto de confianza a un hombre de quien tengo por demostrado que en 1859 fue un agente bonapartista a sueldo». El cerdo llega mañana.

Tuyo,
F. E.