Londres, 28 de enero de 1895
41 Regent’s Park Road, N. W.

Estimado camarada:

Por desgracia, desde hace algo más de un año me he visto obligado a imponerme el deber de rechazar cortés pero firmemente toda invitación a contribuir con mensajes festivos, etc., en particular aquellos que se repiten periódicamente, o a enviar salutaciones con motivo de días conmemorativos (18 de marzo, 1 de mayo, etc.), siendo la única desviación de esta regla ciertas ocasiones excepcionales que prometen un efecto específico inmediato. Cuando ustedes sacaron el primer número del diario en Viena, me pareció que las felicitaciones estaban indicadas.¹ Si le enviara a usted dos líneas para la alocución del 1 de mayo, me vería obligado a hacer lo mismo para los checos, los húngaros, los italianos, los alemanes, los rumanos y sabe Dios qué otras naciones y, además, probablemente a enviar alocuciones para los diversos mítines del 1 de mayo, sin hablar ya de aniversarios como el 13* y el 18 de marzo.

¹ F. Engels, «Salutación a los obreros austríacos por la publicación diaria de la Arbeiter-Zeitung». — * Probablemente un lapsus cálami. Debería ser 14 de marzo, el día de la muerte de Karl Marx.

Si quiero disponer de tiempo para trabajar, me veo obligado a dejar las demostraciones a fuerzas más jóvenes.

Por mucho que deseara hacer un favor precisamente a los camaradas austríacos, confío en que lo arriba expuesto les ayude a comprender que esta vez he de negarme.

Suyo fielmente,
F. Engels