¡Qué suerte tenéis los franceses! Derribáis a un ministro; luego todo el gabinete lo sigue y, como efecto secundario, el presidente de la República se ve envuelto en el derrumbe general. Tres gabinetes y un presidente liquidados..., no está nada mal. El grupo socialista parece haber sucedido en el papel del difunto Clemenceau..., y espero que lo desempeñe mejor. Ahora está demostrado que ningún ministerio puede subsistir sin al menos la ayuda de la extrema izquierda. Eso llevará a la disolución, a la que también conduce la creciente fetidez de la corrupción de los oportunistas. En ese caso, volveréis con más fuerza, tanto numérica como moral; ello puede llevar a la formación de la “gran masa reaccionaria” de Lassalle, la coalición de todos los partidos burgueses contra el socialismo, masa que se forma siempre en momentos de peligro, para disolverse después nuevamente en sus diversos y mutuamente contrapuestos grupos de intereses: grandes terratenientes, grandes fabricantes, alta finanza, pequeña y mediana burguesía, campesinos, etc. Pero, cada vez que se recompone, gana solidez hasta el día de la crisis, en que tendremos frente a nosotros una masa compacta. En Alemania venimos experimentando este proceso de continua concentración y disolución desde que nuestro Partido cuenta con más de 20 miembros en el Reichstag; pero, en vuestro caso, irá más rápido porque el poder decisivo está en manos de vuestra Cámara de Diputados.

El señor Faure puede hacer lo que quiera, pero no puede detener este proceso de formación en dos campos opuestos, ni la confusión que necesariamente nace de este juego de fuerzas contrapuestas, atracción y repulsión, en el seno de los partidos burgueses. Ese es precisamente el medio que necesitamos, y que la existencia de un grupo socialista crea en todas partes, por poco poder que tenga en el Parlamento. Vosotros avanzaréis a toda velocidad; es el propio progreso del Partido lo que primero dominará y luego eliminará las querellas intestinas y tradicionales.

La incorporación de 30 radicales os ha traído suerte; sin ellos el grupo no habría tenido cohesión. Sin Millerand no hubierais podido aprovechar las situaciones políticas como lo habéis hecho. Y Jaurès, en verdad, parece lleno de buena voluntad...; si se desarrolla con bastante lentitud, quizá sea bueno para él y para nosotros. Aunque, francamente, en materia económica necesita más escuela. Sus proyectos de ley para reformas inmediatas en el artículo de la Petite République no son tan descabellados como su proyecto de monopolio de cereales, pero exigen a los burgueses sacrificios incompatibles con el avance de la industria capitalista, de modo que a sus ojos equivalen a una expropiación inmediata; mientras que, por otra parte, propone la mejora de la tierra a expensas de la nación, una tierra que seguiría siendo de propiedad privada, y en condiciones que perpetúan al pequeño campesino y que crearían un nuevo Panamá para los grandes terratenientes, quienes se reirían de la «obligación», etc., con que el proyecto los grava. Esto es ver como una abstracción completa el medio en que se vive y en el que esas reformas se realizarían. Mientras el aire no se limpie con la eliminación de todos los bribones parlamentarios y financieros, esta mejora de la propiedad territorial individual a costa de todos acabaría en un robo colosal; y cuando nos hayamos librado de esos caballeros, seremos lo bastante fuertes para hacer algo mejor que eso.

La crisis presidencial tendrá además un efecto capital en la política europea. La alianza franco-rusa se vuelve cada vez más lenitiva, a medida que la esperanza rusa de ver surgir de la crisis presidencial la restauración de la monarquía sufre repetidas decepciones. Al mismo tiempo, la Triple Alianza ha dejado de existir salvo sobre el papel; la Italia en bancarrota se les escurre de entre los dedos, y a Austria sólo la retiene el miedo a una guerra con Rusia, cuyos gastos ella pagaría; este peligro se desvanece al perder Rusia la posibilidad de utilizar el ejército francés cuando le plazca; el joven William se ha hecho mucho más desagradable para sus amigos que para sus enemigos. De modo que, con la completa revolución en las armas desde 1870 y, en consecuencia, en la táctica, hay una total incertidumbre sobre el resultado de una guerra en la que intervienen tantos imponderables y respecto de la cual todos los cálculos hechos de antemano se basan en magnitudes ficticias. En estas circunstancias, parece que tenemos asegurada la paz, e incluso los más enloquecidos chauvinistas burgueses del tipo de Déroulède pueden mantener la calma: los prusianos han asumido en Alsacia la responsabilidad de mantener y alimentar el patriotismo francés.

Adjunto un cheque de veinte libras; si con eso puedes arreglarte hasta principios de abril, me alegraré; por esas fechas tendré vencimientos de ciertos pagos que me permitirán ser más liberal. Pero, si fuera necesario, tal vez podría, después de todo, enviarte diez libras en marzo..., ya veremos.

Saludos de los Freyberger. Dale un beso muy cariñoso a Laura de mi parte.

Tuyo siempre,
F. E.

Te envío un informe del Congreso de Sindicatos de Norwich.