[Londres, febrero de 1894]

Mis más cordiales felicitaciones también de mi parte, queridos Adelheid y Popp. Los buenos ejemplos llueven, por así decirlo, espesos y rápidos a nuestro alrededor, y si yo no fuera ya tan viejo y cojo caballo, quién sabe... quizá me decidiría a engancharme de nuevo al arnés.

Vuestro viejo
F. Engels