[Borrador]

[Londres,] finales de octubre de 1893

Usted me escribe para decir que «he divulgado...». No sé a qué viejo chisme se refiere y, en efecto, se trata de un asunto que me tiene
* Origen, véase este volumen, pp. 211 y ss. Véase este volumen, pp. 208-9, 215
absolutamente sin cuidado. Pero cuando usted empieza a hablar pomposamente de su «silencio», ello implica evidentemente la amenaza de que ahora podría romper ese silencio. En cuyo caso ha encontrado usted la horma de su zapato. Si realmente es su intención amenazarme, no tengo más que una respuesta, y es: «haga usted lo peor que pueda». Me importa un bledo que hable usted o se calle.

Pero lo que no puedo comprender en absoluto es cómo ha podido usted escribirme una carta tan necia.

No encuentro otra explicación para ello que el estado de tensión nerviosa en que se encuentra. De lo contrario, se daría usted cuenta de que semejante conducta me impediría por completo seguir teniendo contacto alguno con usted hasta que se haya rehabilitado ante mis ojos.”