122 Regent’s Park Road, N. W.

Estimado señor:

Acuso recibo de su libro *A Strike of Millionaires against Miners*, 2ª ed., por el cual le ruego acepte mi más sincero agradecimiento. Lo leeré con gran interés. Aquí en Inglaterra, el capitalismo moderno, durante el siglo y medio de su pleno desarrollo, ha perdido gran parte de su original y brutal energía y avanza con paso moderado; incluso en Francia y Alemania esto ocurre, hasta cierto punto, también; sólo en países industrialmente jóvenes como Estados Unidos y Rusia el capital da rienda suelta a la desmesura de su codicia. El consuelo, sin embargo, radica en esto: que mediante esa misma desmesura acelera el desarrollo de los inmensos recursos de estos países jóvenes, y prepara con ello el período en que un sistema de producción mejor pueda ocupar el lugar del viejo.

En Estados Unidos, al menos, me inclino con fuerza a creer que la hora fatal del capitalismo habrá sonado tan pronto como una clase obrera americana nativa haya reemplazado a una clase obrera compuesta en su mayoría por inmigrantes extranjeros.

Le saluda muy atentamente,
Fred. Engels