122 Regent’s Park Road, N. W.  

Dr. Isaac A. Hourwich  
Estimado señor:  

Muchas gracias por su interesante estudio sobre la Economía de la Aldea Rusa,* que he leído, espero, no sin provecho.  

En cuanto a las candentes cuestiones del movimiento revolucionario ruso, al papel que el campesinado pueda ser llamado a desempeñar en él, se trata de temas sobre los cuales no podría emitir concienzudamente una opinión destinada a la publicación sin haber estudiado de nuevo todo el asunto y completado mi muy imperfecto conocimiento de los hechos del caso poniéndolo al día. Mas lamento decir que por el momento no dispongo de tiempo para ello. Y además, tengo sobradas razones para dudar de que una declaración pública mía de esa índole surtiera el efecto que usted espera de ella. Sé por mi propia experiencia de 1849-1852 cuán inevitablemente una emigración política se divide en una serie de facciones divergentes, mientras la madre patria permanece en calma. El ardiente deseo de actuar, frente a la imposibilidad de hacer nada efectivo, provoca en muchas cabezas inteligentes y enérgicas una especulación mental hiperactiva, un intento de descubrir o inventar medios de acción nuevos y casi milagrosos. La palabra de alguien de fuera tendría un efecto insignificante y, a lo sumo, pasajero. Si usted ha seguido la literatura de la emigración rusa del último decenio, sabrá por sí mismo cómo, por ejemplo, pasajes de los escritos y la correspondencia de Marx han sido interpretados de las maneras más contradictorias por diversos sectores de emigrados rusos, exactamente como si se tratase de textos de los clásicos o del Nuevo Testamento. Cualquier cosa que yo pudiera decir sobre el tema que usted menciona, probablemente correría la misma suerte, si es que se le prestaba alguna atención. Así pues, por todas estas diversas razones, creo que lo mejor para todos los interesados, incluido yo mismo, es abstenerse.  

Suyo muy atentamente,  
F. Engels  

* T. A. Hourwich, The Economics of the Russian Village.