Querido Victor:

Tu asunto con Stepnyak ha quedado resuelto, como, en efecto, ya lo estaba antes de que llegaran aquí tu telegrama y tus dos cartas. Pues Stepnyak¹ me envió tu carta del 15 con el comentario de que ahora había obtenido el consentimiento formal de Sonnenschein y vendría mañana (es decir, el pasado jueves, 22) a canjear este documento por las 15 libras esterlinas acreditadas a mí. Aunque no hubiera recibido aviso previo tuyo, soy demasiado buen hombre de negocios para no honrar la firma de una casa tan reputada como V. Adler, aun cuando todavía no haya recibido formalmente el aviso. Porque tú habías puesto una pistola no solo en la cabeza de Stepnyak, sino también, en cierta medida, en la mía; de lo contrario, si hubiera habido alguna otra salida, yo habría procurado, por ti, evitar hacer cualquier pago en estos momentos. Y esto simplemente porque ahora le has pagado a Stepnyak todo lo que le corresponde; pero, tal como están las cosas, su interés en ver publicada tu traducción ya no será de índole pecuniaria, sino puramente literaria, y, si conozco a mis rusos, esa no es, diría yo, la manera de sacarle los materiales para el segundo volumen. Sin embargo, no podía hacer nada más. Tal vez podría haberle pedido que me diera un compromiso por escrito de que entregaría los materiales en un plazo determinado, pero habría sido peor que inútil, puesto que tú ya tienes suficientes promesas suyas por escrito, y un pedazo de papel más no lo habría inducido a trabajar más deprisa.

Así que he de contentarme con su promesa, hecha en presencia de Louise, de entregarte los materiales en cuestión en un plazo máximo de 2 semanas (va-t’en voir s’ils viennent, Jean)², y con haberle pagado, contra la nota adjunta y la declaración perfectamente satisfactoria de Sonnenschein, las 15 libras esterlinas que tú le habías prometido y que le dijiste que me reclamara a mí. Tú escribiste:

«TAMBIÉN PUEDES ENTREGAR EL DOCUMENTO FORMAL AL SR. ENGELS, Y RECIBIRÁS INMEDIATAMENTE DE ÉL LA SUMA DE 15 LIBRAS.»

Así que, como ves, la redacción categórica no me dejó otra alternativa.³

También aproveché la ocasión para explicarle a Stepnyak que, por haberse demorado como lo ha hecho, se ha estafado a sí mismo, y que, si hubiera obrado con sensatez, S. Sonnenschein & Co. bien podría haberse contentado con 5 LIBRAS ESTERLINAS, si no con menos, lo que habría significado más dinero para embolsarse él, Stepnyak. (Aveling sostiene que S. Sonnenschein & Co. habría dado de hecho su permiso gratis, ya que la traducción es en todo caso una buena publicidad para el libro.) Nada de esto se le había ocurrido, y sin duda tomará nota de ello. Pero quien ha salido peor parado eres tú.

Summa summarum: si en el futuro surgiera un caso semejante, harías bien en informarme de antemano, en cuyo caso podría darte mi modesta opinión o bien podría entablar negociaciones directamente aquí en tu nombre, ya sea directamente o por medio de Louise o de los Aveling. En el negocio literario, el «conocimiento del terreno» es absolutamente indispensable si no quieres que te den gato por liebre.

Nos alegramos de saber que tu esposa⁴ está mucho mejor y esperamos que la mejoría continúe. Nuestros pensamientos están siempre con vosotros.

Hace años que no vemos a Andreas Scheu, meses que no sabemos nada de él y una eternidad que no hablamos de él por aquí. No sabemos absolutamente nada de él. No tienes por qué preocuparte por el tío Julius y la tía⁵ —ahora que se apartan sistemáticamente de nosotros, apenas los vemos, y mucho menos les contamos nada.

La historia sobre Hyndman no debió haberse impreso.* Era una información confidencial no corroborada y puede, formalmente hablando, contener inexactitudes. En esencia es correcta; Hyndman ha sido depuesto, aunque de la manera más considerada posible. La mera amenaza de tal moción, apoyada por una mayoría de los delegados, puede haber sido suficiente. Lo peor es que no podemos responder al desmentido sin colocarle en una posición más favorable. En efecto, hay algo suyo en Justice donde expresa la esperanza de que el Vorwärts publique su carta.* Ahora ha hecho el ridículo.

Recibirás dos ejemplares de Soziales aus Rußland.⁶ Del trabajo «Los bakuninistas en acción» hasta ahora solo he podido encontrar un ejemplar (encuadernado con otros materiales), a saber, mi manuscrito. Me he visto forzado a dejar de prestar cosas para fines de propaganda, y te aconsejaría que hicieras lo mismo. Jamás volveré a permitir que las herramientas de mi oficio salgan de casa.

Mi salud «sigue mejorando lentamente». Louise dice que habías preguntado cuánto tiempo dura ya este asunto; se manifestó hace unos diez años como consecuencia de excesos. El problema se originó hace unos 25 años, cuando me caí del caballo durante una cacería a caballo. Para tu información adicional, apenas unos años después de que se declarara la cosa, me vi obligado, por molestias desagradables en el conducto inguinal, a llevar un vendaje con almohadillas para hernia, y también parece que hay una ligera variz en esa región, del lado izquierdo. En los últimos días creo haber experimentado un cambio decididamente favorable, aunque sigue habiendo cierta sensibilidad a la presión, en particular después de estar un rato de pie o caminando; en todo caso, tendré que tener paciencia y seguir descansando un tiempo más. Louise dijo que ibas a tener la amabilidad de informarte sobre algún especialista por aquí; te estaría muy agradecido, tanto más cuanto que cada...

¹ después de que Louise, a instancias tuyas, le pidiera que se ocupara del asunto.  
² vé y mira si vienen, Jean.  
³ Te equivocas al decir que habías exigido la entrega de sus materiales «antes del pago». Ya quisiera yo que la redacción hubiera sido tal que me permitiera hacer esa exigencia. Pero tú hiciste depender el pago, y además «INMEDIATAMENTE», únicamente del DOCUMENTO FORMAL de Sonnenschein.  
⁴ Emma Adler.  
⁵ Julius Motteler y su esposa Emilie.  
⁶ Posible errata, en lugar de Soziales aus Russland. — Ed.