EN LE PERREUX  

Londres, 19 de mayo de 1892  

Mi querido Lafargue:  

¡Qué pésimamente organizado tenéis ahí el servicio estadístico! En Alemania hubiéramos tenido los resultados tres o cuatro días después de la segunda votación, mientras que los datos que pueden encontrarse en el *Socialiste* del 15 apenas si son exactos y, en buena parte, incompletos. Pero eso ya llegará con el tiempo. Ya verás como nada enciende tanto la imaginación de las masas como un despliegue espléndido y bien ordenado de cifras que anuncien victorias electorales. Esto tiene una importancia capital, sobre todo para hacer comprender a los obreros hasta qué punto el sufragio universal fortalece sus brazos. No olvidéis completar vuestra estadística del 1 de mayo de 1892 —para compararla con las cifras de las elecciones parlamentarias del 93 cuando salgan—. Si las cosas mejoran, y estoy convencido de ello, veréis cuán eficaz puede ser cuando amigos y enemigos puedan comprobar por igual qué avances se han logrado, cuánto terreno se ha ganado, en un año.  

Después de todo, ¡no es cosa de despreciar haber conquistado 22 ayuntamientos y 600 escaños! Y el *Soleil* que me enviasteis y que, ahora que Bebel ha terminado con él aquí, va camino de Adler a Viena, lo confirma en términos claramente malhumorados. ¡Bravo!  

Ahora bien, ¿qué han ganado los demás, los broussistas, los allemanistas, los blanquistas? Los primeros habrán tenido algún éxito, o falta del mismo, en Châtellerault, etc., etc., los segundos en las Ardenas, los blanquistas en el Cher. ¿O los has incluido en tu lista?  

Te felicito sobre todo por el hecho de que también en Francia empieza a tomar cuerpo la “única y compacta masa reaccionaria” de Lassalle, la coalición de todos los partidos contra los socialistas. En Alemania la tenemos desde hace años, y en los grandes centros industriales la masa antosocialista ya está concentrando sus fuerzas para la primera votación a fin de cerrarnos el paso. Toda la historia oficial de Alemania, si prescindimos de la influencia del entorno del joven Guillermo*, una camarilla sumamente heterogénea que lo trae de cabeza, está conformada, de un lado, por la influencia socialista, que obliga a los partidos burgueses a amalgamarse en un gran partido único de resistencia pura y simple, y, de otro, por el juego de intereses divergentes entre esos mismos partidos, que los separa a unos de otros. La legislación del Reichstag es sencillamente el producto, el resultado, del conflicto entre estas dos corrientes opuestas, de las cuales la segunda, la corriente desintegradora, está quedando reducida poco a poco a un hilillo.  

Pues bien, el mismo viejo juego empieza en Francia. No hay mejor signo de progreso, pues demuestra que os temen, no como una fuerza amotinada susceptible de actuar por arrebato del momento, sino como una fuerza política regular y organizada.  

* Véase este volumen, pág. 420. — > Guillermo II  

He tenido recelos parecidos a los que expresas acerca de la inexperiencia de los nuevos concejales. Después de la sustitución masiva de una administración hay un período de entre seis y diez meses durante el cual los puestos de poder quedan en manos de los empleados permanentes del ayuntamiento, los cuales están muy dispuestos a dejar que sus nuevos amos se quemen los dedos con experimentos de naturaleza más o menos peligrosa. Esto ocurre particularmente cuando los nuevos titulares son socialistas. Habría que aconsejarles que esperen su momento hasta sentir que pueden sostenerse por sí mismos en su nuevo entorno. De lo contrario, los viejos funcionarios reaccionarios lo echarán todo a perder, y la culpa recaerá sobre los nuestros.  

En cuanto al periódico diario, hay que volver a empezar. Espero que tengáis más éxito la próxima vez. En todo caso, podréis establecer la sede de la redacción. ¿Vais a tener un “redactor político” — Guesde?  

¿Habéis realmente formado grupo en la Cámara, o sigue la cosa en el aire?  

Mil saludos de Louise y Bebel para Laura y para ti. Dale un abrazo de mi parte y dile que, en cuanto el teléfono esté debidamente instalado, lo utilizaré para enviarle un barril de Pilsen.  

Tuyo,  

F. E.  

Singer también está aquí, se aloja en casa de los Bernstein.  

LOUISE DICE QUE DESEA QUE LAURA LE TELEFONEE UN ARTÍCULO PARA VIENA.  

Acabo de recibir una carta de Gumpert acerca de Schorlemmer. Sabrás que este último lleva ya cuatro años enfermo, física y mentalmente. En los dos últimos años no ha podido venir aquí ni por Navidad ni por Pascua. El año pasado, cuando íbamos a hacer una travesía marítima alrededor de las Islas Británicas, quedó fuera de combate en las primeras veinticuatro horas. Hace poco escribió a su hermano y a mí pidiéndonos que no le escribiéramos, pues no podía contestar. En respuesta a mi consulta, Gumpert me comunicó que había encontrado a Schorlemmer sumamente débil después de lo que fue una gripe más bien leve. Hoy me ha escrito para decirme que esa debilidad, física e intelectual, empeora día a día, que se trata, de hecho, de senilidad pura y simple, que le ha hecho redactar su testamento, que teme que en un plazo muy breve las facultades mentales de Schorlemmer se habrán extinguido y que el fin se acerca. ¡Pobre diablo! Un talento de primer orden que se apaga. No le habrías reconocido de haberle visto en estos últimos años; toda su vivacidad y su buen humor han desaparecido, ya no se interesa por nada. Voy a escribir a su hermano; estará desesperado. Figúrate que Schorlemmer se muera de chochez mientras su madre sigue viviendo con buena salud.