EN LE PERREUX

Londres, 5 de mayo de 1892

Mi querida Laura:

Unas líneas a toda prisa. Lo que se pretendía como una derrota para nosotros aquí ha acabado en un verdadero triunfo.¹* El domingo² sólo tuvimos dos plataformas, pero fueron las únicas que atrajeron, tanto al público como a la prensa. Ya habrás visto nuestras involuntarias caricaturas en el *Daily Graphic* que te envié.²* ⁷ La plataforma núm. 14, la plataforma internacional, fue el gran éxito de la jornada. Por un notorio golpe de suerte, Roussel, de la *Bourse du travail*³, fue, según parece, apartado del camino de Prudent Dervillers y Argyriades por éstos y Adolphe Smith y recaló en nuestra plataforma, de modo que contamos con dos franceses,⁴ dos rusos,⁴ un alemán, Bernstein, una austriaca, Louise, un polaco, Mendelson y un judío,⁵ además de *une Espagnole*, la Sra. C. Graham, y los británicos.¹

La manifestación en sí fue inmensa, incluso comparada con las dos anteriores, y demostró que las cosas se mueven aquí, aunque se muevan de ese peculiar modo indirecto en que los ingleses se deleitan.

Por la noche tuvimos a los Mendelson, los Bernstein, Tussy y Edward, por supuesto, y Bonnier trajo a Roussel; estuvimos muy alegres, tomamos *Maibowle*, y el gordo Roussel estaba efusivamente encantado, mientras que Argyriades y Cía. le confesaron a la mañana siguiente que se habían aburrido de muerte en la compañía en la que habían, o más bien habían sido, movidos (*sans calembour* ⁶!).

Espero con gran ansiedad *Le Socialiste* para saber algo sobre nuestros éxitos electorales del 1º de mayo en Francia;⁷ los periódicos que me enviaste no contienen nada por dónde guiarse, y, sin duda, si no hemos logrado mayorías, al menos habremos obtenido algunas minorías.

En cualquier caso, me alegra que la cosa transcurriera tranquilamente en todas partes. La idea de que el 1º de Mayo haya de ser un día de trifulcas y disturbios no es más que una trampa tendida por los burgueses, y no tenemos interés alguno en caer en esa trampa. Queremos mostrar nuestra fuerza, eso es todo; en cuanto a cuándo usaremos esa fuerza, es asunto nuestro, no de nuestros adversarios, si podemos evitarlo.

Gracias por los periódicos. — ¡La campana de la cena! Tengo aquí a Pumps, Percy y familia, de modo que no puedo escribir mucho; debo sacarlos a ver algunas de las vistas que se han perdido durante tanto tiempo en la Isla de Wight. Te envían sus más cariñosos saludos a ti y a Paul. Lo mismo de parte de Louise.

Siempre tuyo,
F. Engels