EN LE PERREUX

Londres, 19 de mayo de 1891.

Mi querido Lafargue,

En primer lugar, no sugerí qué tácticas debíais adoptar; simplemente dije lo siguiente: si en vuestros congresos, vosotros, el Partido Obrero, decidís de antemano cómo pensáis celebrar el 1 de mayo en París sin tener en cuenta la conveniencia o los deseos de vuestros aliados los blanquistas, no debéis sorprenderos si los encontráis desertando de vosotros.° Si os forzaron la mano los notables provincianos, la culpa es suya. En cualquier caso, habéis calculado mal las fuerzas respectivas en juego en París y habéis sido expulsados del comité creado por vosotros mismos. Eso no es lo que llamaríais una victoria, ni yo tampoco.

Queda por ver qué será de los blanquistas y, en particular, de los allemanistas,°? a quienes habéis dado la oportunidad de erigirse una vez más en los verdaderos representantes del proletariado parisino y, al mismo tiempo, de cobrar una NUEVA VIDA. Y os quejáis de que los ingleses son demasiado lentos para vosotros, aunque han obligado a nuestros propios posibilistas,? la Federación Socialdemócrata 2° a excluirse de la gran manifestación, y también decís que allí se propagó como un reguero de pólvora.

* John Burns — Recuerdos de parte de Louise. Tu viejo amigo. — ° Véase este volumen, p. 189.

Tal vez, pero es fuego posibilista y acabará saltándoos a la cara.

Ha habido manifestaciones en provincias por aquí, pero como no he guardado los periódicos, no tengo una lista de ellas.

Si creéis seriamente los informes de Reuters con su cálculo de 60.000 personas en el Parque, ¿queréis que hagamos lo mismo con los informes de Havas en los que vuestra manifestación apenas figura? ¿Qué diríais a eso? En Hyde Park había por lo menos 500.000.

Veo en los periódicos alemanes que en Fourmies, cuando se dio la orden de abrir fuego,?** los únicos soldados que lo hicieron fueron los del 145.º, mientras que el destacamento del 84.º permaneció con las armas a la funerala. Y por eso ni el Gobierno ni la Cámara consienten una investigación que establezca oficialmente el hecho. Si esto es cierto, es una buena señal. El sistema prusiano exige que los soldados sean asignados a regimientos acantonados en la región de la que todo el cuerpo de ejército extrae sus reclutas. Por consiguiente, en caso de movilización ya no es posible, sin crear enormes dificultades, enviar gascones al norte y flamencos, valones y naturales de Picardía al sur. Éste es otro peligro del sistema, que se hará sentir antes en Francia que en Alemania.

Tenéis razón en protestar contra las sandeces archiestúpidas que se os atribuyen.?** Ése es el peligro con los países de pasado revolucionario, en la medida en que cualquier nueva región invadida por el socialismo se siente tentada a hacer su revolución en 24 horas. No hay necesidad alguna de azuzarlas; al contrario, hay que refrenarlas. Todo lo que los valones, en particular, comprenden es el motín, y en eso casi siempre son los perdedores. Considerad las luchas de los mineros belgas ?#5; organización nula o casi nula, impaciencia incontenible, por tanto condenados a la derrota.

Clemenceau ha tenido lo que quería: su jornada de brillante oposición,? un recuerdo de los buenos viejos tiempos en que hacía y deshacía ministerios. Al día siguiente recordó que ahora no era nadie y que Constans, después de todo, era el dechado a los ojos de la burguesía. Sobreestima a Ferry.

Tussy y Aveling están en Dublín para un congreso de los Gasworkers y General Labourers.”*’ Toda la familia de Bernstein está enferma de gripe, Percy y Pumps se solazan en la isla de Wight, ya que Percy aún no tiene mucho que hacer porque la lista de precios que tendrá que utilizar está todavía en la imprenta. Aquí nieva y cuando no nieva llueve, y hace un frío como en noviembre, y hemos tenido que encender fuego. Esta última semana nuestra alcantarilla ha estado completamente trastornada debido a las reparaciones de los desagües, que apestan horriblemente; tendremos al menos otra semana igual. El viejo Harney está en Richmond y muy enfermo; padece bronquitis crónica y teme, o eso me dice en su carta de hoy, que encima le dé una pleuresía. Débil como está, eso podría ser muy grave a los 75 años.

Mañana podré por fin dedicar atención a mi *Origen de la familia*, —¡si no surge nada!

Después de la expulsión de Cunninghame-Graham y con vuestro Constans de un humor lo bastante feo como para igualar al de cualquier Pére Duchesne, ¿qué socialista extranjero podría sentirse seguro en Francia ?? Y suponiendo que, en represalia por el atentado japonés contra la vida del zarevich 24° (quien había cometido impropiedades y provocado reyertas en un TEA-GARDEN, a saber, un burdel, tras lo cual llegó la policía), se infligiera a los rusos en Francia una serie de atentados menores o golpes de Estado?

Aquí viene otra borrasca y llueve a cántaros. La cena en diez minutos. Así que cerraré esta olla podrida de epístola o, como dicen los milaneses, arlecchino.

Creo que recibís el *Arbeiter-Zeitung* de Viena. Esta semana trae una carta de Louise sobre el mitin en Hyde Park.‘

Paso las veladas estudiando los libros de Louise sobre la fisiología del parto y temas afines. Es realmente maravilloso, aunque el proceso sea tan excesivamente feo. Estoy descubriendo cosas de la mayor importancia desde el punto de vista filosófico.

Dale un beso a Laura de mi parte. Recuerdos de Louise.

Siempre tuyo,

F.E.

Adjunto Ravé* y cheque por £20.