[London,] miércoles, 23 de diciembre de 1891

Querido Ede,

Idiota que soy, no se me pasó ayer por la cabeza que pudieras necesitar dinero después de tu percance del domingo* y, aunque creo que hay cierta justificación para suponer que no te habría dado vergüenza mencionar el asunto a pesar de tan grave negligencia por mi parte, ahora que veo la cosa claramente me apresuro a enmendarlo ofreciéndote el uso ilimitado de mi saldo en el banco y de mi efectivo disponible. Todavía tengo unas £5 aquí en casa y mañana por la mañana retiraré algo más — si Dios quiere.

Un cordial saludo a todos vosotros.

Tuyo,
F. E.

Kate podría pasar la noche del viernes con nosotros si crees que eso sería preferible. No será ninguna molestia.