Helensburg, Escocia, 14 de setiembre de 1891

TAMBIÉN el Congreso de las trade unions de Newcastle es una victoria. Las viejas uniones, con los obreros textiles a la cabeza y todo el sector obrero reaccionario, habían puesto en juego todas sus fuerzas para deroga,- la decisión de las ocho horas tomadas en
1890.[1]

Salieron mal parados, y sólo lograron una pequeña concesión temporaria. Esto es decisivo. La confusión sigue siendo grande, pero la cosa está en movimiento irresistible y los periódicos burgueses reconocen por completo y con terror, temblando y aullando, la derrota del partido obrero burgués. En especial los liberales escoceses, que constituyen la burguesía más inteligente y más clásica del reino, son unánimes en su clamor por la gran desgracia y la incurable terquedad de los obreros.

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[1] Resolución en favor de la jornada de ocho horas adoptada por el congreso sindical de Liverpool. (N. Ed. Ingl.)