Querido Sorge:

Hoy puedo por fin enviarte unas cuantas fotografías nuevas; adjuntas van 2 pequeñas y otra mayor (una llamada panel) que saldrá como paquete de libros certificado. Se tomaron en febrero de este año y, por tanto, ofrecen una imagen bastante fiel del estado actual de las cosas.

Véase este volumen, pág. 154.—” la cuarta edición alemana de El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.—“ Véase la carta anterior.

En cuanto a tu tratamiento de Banting, la gota es una consecuencia perfectamente normal de un consumo acrecentado de carne, huevos y otros alimentos nitrogenados. De hecho, la función única de éstos es renovar la carne muscular y otras partes nitrogenadas del cuerpo (la fibrina, en suma todas las sustancias albuminosas) y reemplazar lo que se ha desgastado. Pero si se toma más de lo necesario para este fin, se quema en el cuerpo como alimento normal para la reposición del calor corporal; el residuo del proceso de combustión consiste en gran parte en el llamado ácido úrico, el cual puede aparecer en el cuerpo en cantidades mayores de las que pueden excretarse por los riñones. En cuyo caso, el excedente o bien se estanca en los músculos o bien forma cristales en las articulaciones, y esto es lo que se denomina reumatismo y gota. Tienes que hacer más ejercicio o bien cambiar de dieta y comer más pan, etc., y menos carne y huevos. De la cerveza debes abstenerte por completo.

Gracias por tu respuesta acerca de los Aveling. El asunto se planteó en su momento, de manera tentativa, por aquí, ya no recuerdo por quién, y, para que no se hiciera nada precipitado, me tomé la libertad de consultarte al respecto.*

Singer y Bebel me han escrito en los términos más afables. Vuestro alemán no puede acostumbrarse nunca al hecho de que quien ocupa un cargo no pueda pretender que se le maneje con más suavidad que a cualquier otro. Ésa es, en el fondo, la razón principal por la que se ofendió. Como yo no respondí a la pomposa verborrea de Liebknecht ni hice caso alguno de ninguna provocación, Liebknecht puede figurarse que ha ganado una gran victoria sobre mí. Que disfrute de ese placer. De todos modos, pronto acabará por editar el Vorwärts hasta liquidarlo, y todo el mundo se queja de ello. Liebknecht es incorregible y seguirá siéndolo, a juzgar por la manera en que todavía parece estar confabulado con Rosenberg en América. El papel decisivo en el partido recae cada vez más sobre Bebel, y eso es excelente. Bebel es un pensador tranquilo y lúcido, y como teórico está también en una clase muy distinta a la de Liebknecht. Pero no se puede simplemente apartar a un lado a Liebknecht; además, todavía ejerce una influencia considerable, gracias a su despliegue de aire caliente y a la vehemencia de su tono en las reuniones populares; de ahí todos estos compromisos.

Las cosas marchan bien por aquí. Los ataques de Hyndman contra Aveling pueden costarle muy caros. Hyndman es incapaz de evaluar con exactitud sus fuerzas en relación con lo que pretende alcanzar. Creyó que podía derrotar a Aveling y ahora es él quien ha caído en el atolladero. Como resultado del último Congreso de los Trades Unions en Liverpool, la mayoría del Trades Council de Londres se ha pronunciado a favor de la jornada legal de 8 horas. Hyndman intentó jugar esa baza contra la Legal 8 Hours League, pero su plan fracasó; su Federación estuvo representada en el Comité de la Liga de las 8 Horas, pero retiró a sus delegados y escribió al Trades Council, exigiendo plataformas separadas para los oradores de la Federación en la manifestación en el Parque. Pero el Trades Council probablemente rechazará esto de plano, como ya ha hecho el Comité de las 8 Horas, en cuyo caso Hyndman quedará entre dos taburetes. Aveling está recibiendo votos de confianza de todas las asociaciones con las que trabaja, puesto que Hyndman se niega a formular sus acusaciones en debate público y, después del Primero de Mayo, tendrá sin duda que cambiar de táctica. Por aquí es el único alborotador que se interpone en el camino. Ha demostrado lo inútil que es un programa —por correcto que sea teóricamente— si no se vincula con las necesidades reales de la gente. Aunque en esta ocasión esa gente son ingleses, están casi tan alejados del auténtico movimiento inglés como lo está el Socialist Labor Party en América. El movimiento de aquí se ha impuesto en virtud de los nuevos Trades Unions, especialmente el de los gasistas, y de la agitación en apoyo de las 8 horas legales (Eight Hours Bill), estando los Aveling en la vanguardia de ambas. Hay, en estas dos esferas de agitación, mucha gente que también pertenece a la Social Democratic Federation. Pero son precisamente los que se están desembarazando de las garras de Hyndman y que consideran a la Social Democratic Federation una cantidad despreciable. Y si Hyndman se excede en su querella con Aveling, precisamente con éstos es con los que quizá tenga que habérselas.

En Francia, gracias a la escisión entre los posibilistas, los nuestros también llevan ahora la batuta en París. Primero los allemanistas (según Lafargue son mayoría en París, pero lo dudo) y luego, a la postre, también los broussistas, enviaron delegados al comité de la manifestación del Primero de Mayo —es decir, se dignaron someterse a una resolución marxista. Y como los allemanistas quieren echar fuera a los broussistas, los nuestros se ven en la posición de actuar como defensores de la igualdad de derechos para los broussistas. Lo mejor de todo es que nuestros franceses están empleando exactamente las mismas tácticas frente a los posibilistas que las recomendadas por Marx a los eisenachianos para su uso frente a los lassalleanos. Y, por ahora, con éxito.

El congreso de los mineros de París casi naufraga a causa de las tonterías de los belgas a propósito de una HUELGA GENERAL. Para evitar esto, los ingleses pidieron una votación sobre la base del número de obreros representados. Esto habría dado a los ingleses casi la mayoría absoluta, y contra esto se rebelaron los otros. Casi deseaba que los mineros valones, que en esta ocasión estaban en el fondo de todos los disparates sobre la HUELGA GENERAL, consiguieran provocar una HUELGA GENERAL en Bélgica a favor del sufragio universal; serían derrotados sin remedio y eso pondría fin a los disparates. Pero los otros en Alemania y Francia tendrían que cargar con las consecuencias.

Schorlemmer estuvo aquí una semana; se ha vuelto muy susceptible a los cambios de tiempo, está lidiando con ataques de sordera provocados por un resfriado, y debería en algún momento pasar un invierno en un clima cálido. Sam está en Derbyshire y lo espero de un día a otro. Pero dudo que haga trabajo alguno mientras esté aquí, ya que tiene que recuperar fuerzas para otros dieciocho meses en el Níger. Por lo visto, el clima de allá le resulta muy agradable y se queja del nuestro.

Saludos cordiales para tu esposa.

Tuyo,

F. E.

El retrato duplicado es para Schlüter, a quien te ruego le transmitas mis saludos.