Londres, 2 de marzo de 1891

Querido Schlüter:

Su carta del 10 llegó anteayer. Muchas gracias por la información sobre las condiciones allí, tanto más bienvenida cuanto que, siendo como son los métodos periodísticos en América, uno sabe que no puede creer a los periódicos y se encuentra, como resultado, completamente a la deriva.

Asimismo, muchas gracias por los libros sobre la plata y los recursos minerales. El del oro y la plata de 1890 también me interesará cuando aparezca. Pero para mí es más importante que cualquier otra cosa, tras el censo del año pasado, el Compendio del (undécimo) Censo de 1890 cuando salga; heredé de Marx el compendio del 10.º censo de 1880 en 2 volúmenes, pero no se publicó hasta 1883; no es que eso importe... esta vez es improbable que tarde tanto.

No recuerdo en absoluto el segundo discurso de Marx, ni puedo imaginar cuál pueda ser. Si las pocas páginas merecen la pena, quizá lo mejor sería que las imprimiera usted en la Volkszeitung y me hiciera llegar algunos ejemplares.

Tiene usted toda la razón; la crítica de Marx al programa logrará su objetivo de sobra, y fue con esto en mente que la publiqué. Parece, sin embargo, que la ira que ha suscitado en los «círculos influyentes» del partido es terrible de contemplar; salvo Fischer, que se alegró del asunto, nadie me ha escrito... algo que, me alegra decirlo, puedo soportar perfectamente.

Si su esposa viniera a Europa, confío en que tendremos ocasión de verla aquí en Londres, y podrá convencerse de que seguimos en plena forma.

Los Rosher se mudan en breve a la Isla de Wight, donde Percy va a dirigir una agencia para sus hermanos. Dejaron su casa anteayer y por ahora se alojan con sus padres, a unas pocas puertas de mí.

Me haría usted un favor enviando la adjunta a Sorge de inmediato.

Como era de prever, Julius aún no ha terminado la mudanza del 114 de Kentish Town Road (prevista para el 25); la han prorrogado otras seis semanas. Ede está ocupado escribiendo para el Vorwärts y la Neue Zeit y está progresando enormemente. Los Aveling están bien; ahora que The People’s Press se ha ido a pique, debería usted leer The Daily Chronicle; aunque el periódico es liberal unionista y, como tal, aliado de los tories, ofrece las mejores noticias sobre el movimiento obrero de aquí, y está dispuesto a aceptar todos los informes. El movimiento por las ocho horas marcha espléndidamente (cf. los artículos de Ede en el Vorwärts e ídem en la Neue Zeit). El Trade Council ha cedido; esta vez la manifestación va a ser enorme y, lo que es más, unánime. Para los ingleses, la agitación por las ocho horas es la puerta de entrada al movimiento socialista; una vez que se hayan tragado la ley de las 8 horas para todos, incluidos los hombres (y están en vías de hacerlo), no se detendrán ante nada... habrán roto con el viejo punto de vista librecambista de la clase media.

Saludos cariñosos a su esposa y a usted de parte de Louise y de

Su
F. E.