… Lamentablemente no puedo poner el antiguo manuscrito sobre Stirner a disposición del señor Mackay. Si se publica, lo será por mí o por mis derechohabientes. Pero entregar a un tercero, para que haga de él el uso que estime conveniente, un manuscrito inédito en el que intervino Marx, es algo que no tengo derecho a hacer, ni lo haría aunque lo tuviera. Al respecto he tenido experiencias de lo más peculiares. Jamás volveré a desprenderme de ejemplares únicos, bajo ninguna circunstancia. Y además, el manuscrito es un tomo que en letras de molde sería tan grueso como el propio *Einziger* de Stirner — está muy maltrecho y fragmentario — y aún necesita ser reordenado…

(Frederick Engels)