[Londres,] 22 de septiembre de 1890

Querido Hermann:

Cuando llegó tu carta del 28 de mayo estaba precisamente esperando la visita de mi comerciante de vinos de Dublín, así que decidí aguardar y tratar el asunto con él en persona. Pero dio la casualidad de que el hombre no vino hasta finales de junio, cuando yo estaba totalmente absorto en mi inminente partida* y, por tanto, me olvidé de tu jerez hasta que hace unos días, al echar otra ojeada a tu carta, me acordé, y hoy de nuevo con tu segunda carta. No es que por ello hayas sufrido, pues viajar durante el tiempo caluroso no le habría sentado nada bien al vino y, en todo caso, ahora viajará con más seguridad. Escribiré inmediatamente a Dublín y veré qué se puede hacer. Brett te proporcionará sin duda buen vino; yo he encargado otras 50 o 60 docenas de clarete y oporto de las buenas añadas recientes; no gasto mucho jerez, pero también en este aspecto el muchacho es de fiar. Así que muy pronto tendrás más noticias. Acabo de pasar 4 semanas junto al Canal, en Folkestone, y me siento sumamente bien y animado. ¡Esperemos que dure! Recuerdos para ti y los tuyos,

De tu viejo
Friedrich