Londres, 4 de diciembre de 1890

Querido Goegg,

Muchas gracias por tus amables buenos deseos. Los viejos estamos empezando a escasear, hecho del que la muerte de mi querida Lenchen me ha vuelto a dar dolorosa cuenta. Bueno, supongo que aún queda un poco de tiempo y espero hacer buen uso de él.

Tu viejo amigo

F. Engels