Al 
Sr. J. H. W. Dietz, Stuttgart.

Acabo de advertir que usted se ha tomado la libertad de introducir diversas modificaciones en mi artículo sobre la política rusa? sin contar con mi consentimiento ni con el de los redactores, modificaciones que son por completo improcedentes, tanto desde el punto de vista del código penal como de la Ley contra los socialistas.

Me he comportado con usted en este asunto con toda la corrección posible. Le pedí a Kautsky que lograse que usted señalara los pasajes que le parecieran objetables al leer las pruebas. Por mi parte, modifiqué muchos de los pasajes señalados y envié un ruego de que, si usted consideraba aconsejables ulteriores modificaciones, nos escribiera exponiendo sus razones. Puesto que no se produjeron más objeciones, sólo pude suponer que el artículo aparecería sin alteraciones.

En lugar de ello, ha modificado usted pasajes que ni siquiera había señalado.

Como no tengo por costumbre tolerar esta clase de cosas de los editores, por la presente le prohíbo que imprima el resto del artículo a menos que coincida palabra por palabra con las pruebas corregidas por mí y me reservo el derecho de tomar cualesquiera otras medidas que estime convenientes.

Ni que decir tiene que en el futuro cuidaré de no volver a escribir para una publicación en la que uno queda expuesto a cosas de esta naturaleza.

Muy atentamente,  
F. Engels