Querido Kugelmann:

Le deseo un feliz Año Nuevo.

Le agradezco la receta para mis ojos, la cual, sin embargo, no es ni con mucho suficientemente concentrada para mí. El año pasado y hasta agosto utilicé cocaína, y como ésta perdió eficacia (a causa de la habituación), pasé al ZnCl’, que funciona muy bien. Si resisto con éxito los breves días actuales —la última luz diurna que vimos fue el 28 de diciembre—, desde ayer por la mañana ha sido noche perpetua—, habré dejado lo peor atrás.

Con los más cordiales saludos.

Su
EE.