[Londres, 15 de noviembre de 1889]  
(Borrador)

Estimados señores:

He recibido y considerado su carta del 7 del corriente. Me parece bastante extraño que esperen de mí que trate sus indagaciones como «confidenciales», pero no se ofrezcan nunca a conceder el mismo trato a mi respuesta. Por supuesto, no puedo contraer compromisos tan unilaterales.

Si les entiendo bien, debo informarles y eventualmente nombrar al autor de cualquier relato que yo haya oído a bordo, de pasajeros, oficiales o marineros, en la medida en que hubieran sido irrespetuosos para con las bombas de circulación del *City of New York*. Semejantes comunicaciones, si las hubo, solo pudieron habérseme hecho con la expectativa de que yo las tratara a la manera de los caballeros y no pusiera en aprietos a sus autores aun suponiendo que se les hubiese escapado alguna palabra desprevenida. Obrar de otro modo sería, en mi opinión, convertirse en un vulgar delator. A menos que yo interprete mal lo que me parece el sentido claro de su propuesta, a eso se reduce; y, en tal caso, es de una ingenuidad sólo igualada por su refrescante frescura.

De todos modos, para tranquilizarles, les diré que no recuerdo que nadie, en mi presencia, arrojara la menor sombra sobre las inmaculadas bombas de circulación que ustedes tienen el honor de representar, y que ni sé ni me importa quién las fabricó.

No tendré la condescendencia de pedirles que traten esta carta como confidencial. La lectura de esta correspondencia por un abogado u hombre de negocios continental o americano podría brindar algunas indicaciones valiosas sobre la manera de conducir pesquisas similares.