Londres, 12 de enero de 1889

Estimada señora Wischnewetzky:

Sin duda se sentirá decepcionada de que haya dejado América sin ir a visitarla a su refugio junto al mar. Pero es que me encontraba realmente demasiado indispuesto, mientras estuve en Nueva York, para intentar excursión alguna de ningún tipo; como usted sabe, llegué con un fuerte resfriado que el doctor Wischnewetzky diagnosticó como bronquitis. Este empeoró en vez de mejorar, y además sufrí una fuerte indigestión que me hacía sentir en tierra el mareo que no había padecido en el océano. En tales circunstancias, y con un largo viaje por territorio desconocido por delante, me vi obligado a curarme de inmediato y a subordinar todo lo demás a esta consideración; por tanto, me puse bajo el cuidado maternal de la señora Sorge, no salí de Hoboken en varios días seguidos, y por fin me restablecí, aproximadamente para cuando tuvimos que dejar Nueva York. Si no hubiera sido por esto, ciertamente habría ido a pasar un día con usted; tal como estaban las cosas, tuve que elegir entre el reposo absoluto en Hoboken y una excursión que casi con seguridad me habría trastornado para todo el viaje y tal vez me habría obligado a guardar cama en algún lugar remoto del campo.

Los 500 ejemplares de Lee and Shepard han llegado, pero demasiado tarde para enviarlos antes de las vacaciones de Navidad, época en que no se hace caso más que a la literatura navideña; por eso los he retenido hasta ahora. El lunes se enviarán los ejemplares a la prensa y el resto se entregará a Reeves. Puesto que el boicot de los socialistas de Londres contra Marx y contra mí (exactamente igual que el de los vejestorios prehistóricos ingleses contra Morgan) parece seguir en vigor, siento curiosidad por saber cuál será el efecto.

Con los mejores deseos para el Año Nuevo.

Atentamente,
F. Engels