18 de septiembre de 1888

Querida señora Wischnewetzky:

Regresamos el sábado por la tarde, 15 de septiembre, de nuestro viaje a Boston, Niágara, el San Lorenzo, las Adirondacks, los lagos Champlain y George, bajando por el Hudson hasta la ciudad de Nueva York; disfrutamos muchísimo y todos volvimos a casa con un caudal de salud vigorizada que espero nos vea pasar bien el invierno. Mañana por la tarde partimos a bordo del City of New York y esperamos con ilusión pequeñas emociones, averías de máquinas y cosas por el estilo, pero confío en llegar, a pesar de todo, dentro de 8 o 9 días a Londres. No puedo dejar América sin expresar de nuevo mi pesar por el hecho de que circunstancias tan desafortunadas me impidieran verla a usted más de una sola vez y tan solo unos instantes. Son tantas las cosas que habríamos podido comentar juntos, pero no hay remedio, y tendré que embarcar sin despedirme personalmente. En todo caso, confío sinceramente en que las dificultades por las que ha pasado últimamente sean las últimas, y que tanto la salud de usted como la del Dr. Wischnewetzky y la de los niños sean todo lo bueno que usted pueda desear. Celebraré tener pronto noticias suyas, y todas sus peticiones serán atendidas con la mayor diligencia.

He recibido algunos ejemplares del folleto de parte de la señora Sorge; está muy bien editado y hasta ahora sólo he descubierto dos erratas. Le ruego me comunique cuántos ejemplares me está enviando a Inglaterra y cuántos puedo distribuir a la prensa; creo que convendría enviarlo a todos los principales periódicos diarios y semanales de Londres y a algunos de provincias, así como a los mensuales. Naturalmente, a menos que usted me ordene lo contrario, confiaré la venta a Reeves. Puesto que él ha aceptado la agencia general para sus publicaciones americanas, su nombre podría haberse impreso en la portada; él tendrá que imprimir una nueva portada y pasar la correspondiente factura por ello.

Con la esperanza de ver al Dr. Wischnewetzky en Londres a su regreso, quedo, querida señora Wischnewetzky, suyo fielmente,

F. Engels