9 de agosto de 1888  

Querido Ede,  

Nunca Berlín me ha parecido tan hermoso como a bordo de este City of Berlin. Si los tenientes de la joven guardia supieran lo buena y abundante que es aquí la comida, cambiarían al instante el Berlín de tierra (o de arena) por el de agua. En 2 horas y media deberíamos estar en Queenstown y de allí poner rumbo a mar abierto. Saludos cordiales a tu mujer, a los Schliiter, a los Motteler y a Tauscher.  

Tu viejo amigo,  
El General