Prólogo a la edición inglesa 31 sivo de é)— ha rebasado nunca los corrientes conceptos de beneficio y renta, ni ha estudiado nunca en su totalidad, como un todo, esa parte no pagada del producto (llamada por Marx plusvalía) 0 ha llegado, por lo tanto, nunca a una comprensión clara de su origen de su naturaleza, ni de las leyes que gobiernan la posterior distribu. ción de su valor. Análogamente se reúne sin distinción, con la expresión manufactura, toda industria que no sea agricultura ni ás disolviendo así la distinción entre dos períodos dilatados y esencialmente diferentes de la historia económica: el período de la mamufactura proplamente dicha, basada en la división del trabajo manual, y el período de la industria moderna, que se basa en la maquinaria Es evidente, por lo. demás, que una teoría que contempla la moderna pro: ducción capitalista como mero estadio evolutivo de la historia económica de la humanidad tiene que utilizar otras expresiones diferentes de aquellas a las que están acostumbrados los escritores que consideran ese modo de producción imperecedero y definitivo, Tal vez no sean inoportunas unas palabras acerca del método de citar del autor. En la mayoría de los casos las citas sirven, como es corriente, para documentar afirmaciones hechas en el tEtO, Pero en muchos casos se aducen pasos de escritores economistas para mostrar cuándo, dónde y por quién se enunció claramente por yez primera una opinión determinada, Esto ocurre en casos en los cuales la opinión aducida es Importante en cuanto expresión más o menos adecuada de las condiciones de la producción social y del intercambio dominantes en una época determinada, y ello con completa independencia de que Marx la admita o de que sea universalmente válida. Por eso esas citas dotan al texto de un comentario ininterrumpido tomado de la bistoria de la ciencia, Nuestra traducción no abarca más que el libro primero de la obra Pero este libro primero es en gran medida un todo completo y de rante veinte años ha valido como obra independiente, El libro. segundo, que edité en 1885 en lengua alemana, es claramente incompleto a falta del tercero, el cual no puede aparecer antes de finales de 1887 Cuando se publique el libro III en el original alemán será el momento de pensar en la preparación de una edición inglesa de ambos. En el continente se llama a menudo al Capital la «Biblia de la clase obrera». Nadie que esté familiarizado con este movimiento negará que las conclusiones obtenidas en esta obra se convierten cada día más en principios básicos del gran movimiento de la clase obrera, no sólo en Alemania y Suiza, sino también en Francia, Holanda y Bélgica en Norteamérica e incluso en Italia y España; ni que en todas Dare 32 Prólogos y epílogos la clase obrera reconoce cada vez más er esas conclusiones la expresión más adecuada de su situación y de sus aspiraciones. Y también en Inglaterra ejercen las teorías de Marx en este momento una poderosa influencia en el movimiento socialista, el cual se extiende por las filas de los «cultos» no menos que por las de la clase obrera. Pero no es sólo eso, Se está acercando rápidamente el momento en el cual se impondrá como irresistible necesidad nacional una investigación cuidadosa de la situación económica de Inglaterra. La marcha del sistema industrial de Inglaterra, imposible sin una ampliación constante y rápida de la producción y, por lo tanto, de los mercados, se ha detenido. El librecambio ha agotado sus fuentes; hasta Manchester duda ahora de éste que fue su evangelio económico: La industria extranjera, en rápido desarrollo, contempla cara a cara a la producción inglesa, por todas partes, no sólo en mercados protegidos aduaneramente, sino también en mercados neutrales e incluso a este lado del Canal. Mientras que la fuerza productiva crece en progresión geométrica, la ampliación de los mercados procede, en el mejor de los casos, en progresión aritmética, El ciclo decenal de estancamiento, prosperidad, sobreproducción y crisis, en constante recurrencia de 1825 a 1867, parece, ciertamente, terminado; pero sólo para arrojarnos a la playa pantanosa y desesperanzada de una depresión duradera y crónica. El ansiado período de prosperidad no acaba de llegar; apenas creemos divisar los síntomas que lo anuncian, éstos vuelven a disiparse en el aire. Mientras tanto, cada invierno renueya la pregunta: «¿Qué hacer con los parados?» Pero no hay nadie que dé la respuesta, mientras el número de los sin trabajo aumenta de año en año; y pronto podremos calcular el momento en el cual los parados perderán la paciencia y tomarán en sus manos su propio destino. En ese momento se oirá sin duda la voz de un hombre cuya entera teoría es resultado de un estudio de la historia y la situación económicas de Inglaterra realizado durante toda una vida y al que ese estudio ha lleyado a la conclusión de que, por lo menos en Europa, Inglaterra es el único país en el que la inevitable revolución social se podría realizar totalmente por medios pacíficos y legales. Claro que 1 ¿En la reunión trimestral de la cámara de comercio de Manchester celebrada esta tarde se desarrolló una viva discusión sobre la cuestión del libre comercio, Se presentó una resolución en el sentido de que “durante 40 años se ha esperado en vano a que otras naciones siguieran el ejemplo de la libertad de comercio dado por Inglaterra, y la cámara considera llegado. el momento de cambiar esa. posición”. La resolución fue rechazada por un solo yoto de mayoría, con la relación 21 votos a favor y 22 en contra.» (Evening Standard, 1 de noviembre de 1886.)

Prólogo a la edición inglesa 33 nunca se ha olvidado de añadir que no esperaba grandemente que las clases dominantes de Inglaterra se fueran a someter sin «proslavery rebellion» a esa revolución pacífica y legal, 5 de noviembre de 1886 Friedrich Engels A la cuarta edición La cuarta edición me exigía en lo posible una fijación definitiva del texto y de las notas. He aquí breves indicaciones acerca de cómo he atendido a esa exigencia.

Luego de una comparación más con la edición francesa y con los apuntes manuscritos de Marx, he introducido todavía en el texto alemán unos añadidos más tomados de aquélla. Se encuentran en la pág. 80 (tercera edición: pág. 88), en 458-460 (tercera edición: 509-510), 547551 (tercera: 600), 591-593 (tercera: 644) y 596 (tercera: 648) en la nota 79,*% Análogamente he pasado al texto, según el ejemplo de las ediciones francesa e inglesa, la larga nota sobre los mineros (tercera edición, págs. 509-515, cuarta, págs. 461-467).*!% Otras pequeñas modificaciones son de naturaleza puramente técnica. He añadido, además, algunas pocas notas aclaratorias, a saber, donde parecían exigirlo las nuevas circunstancias históricas. Todas esas notas añadidas van entre corchetes y firmadas con mis iniciales o con «D.H.».*"

La edición inglesa que ya ha aparecido ha impuesto una revisión completa de las numerosas citas. La hija menor de Marx, Eleanor, había cargado con el trabajo de comparar todos los lugares aducidos con los originales, de modo que en las citas de fuentes inglesas, que son, con mucho, las predominantes, no se hiciera en la edición inglesa ninguna retraducción del alemán, sino que apareciera el texto original inalés. Yo tenía, pues, que tener a la vista ese texto en la cuarta edición. Al repasarlo se manifestaron muchas pequeñas inexactitudes. Indicaciones equivocadas de páginas, en parte trastocadas al copiarlas de los cuadernos, en parte por erratas de impresión acumuladas en el curso de tres ediciones. Comillas o puntos suspensivos para denotar lagunas colocados inexactamente, como resulta inevitable cuando se cita masivamente textos recogidos en apuntes de extractos. Aquí y allá una traducción poco afortunada. Algunos trozos citados a partir de los viejos cuadernos de París de los años 1843-1845, cuando Marx no sabía inglés y leía a los economistas ingleses en traducción francesa; la doble *I5 El primer añadido se encuentra en este vol., pág. 127. Los demás en OME 41.

*16 En este vol., págs. 127-128, *1 Der Herausgeber: El Editor.