EN HOTTINGEN-ZÚRICH

Londres, 12 de marzo de 1886

Estimado señor Schlüter:

Si he de enviarle una pronta respuesta, habré de ser breve.

1) El hombre del dinero aún no ha aparecido.
2) Tenemos aquí el de Lexis.* Gracias por la indicación.

* W. Lexis, «Die Marx’sche Kapitaltheorie», Jahrbücher für Nationalökonomie und Statistik, Vol. 11, Jena, 1885.

3) Origen.* Este asunto de la «2ª edición» tiene sus aspectos dudosos, pero cuando considero que los dos mercados son completamente diferentes y que, por tanto, es poco probable que la «1ª edición» estorbe a la «2ª», no es probable que cause mucho daño. He de confesar que me habría sentido más satisfecho si Dietz nos hubiera consultado antes. En otras ocasiones ha actuado con gran arbitrariedad. Esta vez era del todo innecesario; habría podido, por ejemplo, informarme fácilmente del asunto por medio de Kautsky. Pero le gustan los hechos consumados y ya haré que alguien se lo diga.

* F. Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.

4) Informes de la Internacional. Por entonces yo estaba en Manchester y no puedo recordar realmente los detalles. En todo caso, el Consejo General envió un mensaje a todos los congresos, pero los papeles y folletos de Marx están todos todavía en el estado desordenado en que se hallaban cuando los traje aquí a rastras, y harán falta unas seis semanas para ponerlos en orden. No obstante, he pedido a Kautsky que haga indagaciones a Lessner; me sorprendería mucho que no lo hubiera recopilado todo.

5) Discurso de Stephens. Sí, la cosa es de Weerth.

En cuanto a la introducción, con mucho gusto revisaré su manuscrito. Mas también aquí hay pocas fuentes y los burgueses han sido responsables de graves falsificaciones. El año pasado, Harney recorrió todo Yorkshire, Lancashire y Londres en busca de un ejemplar de The Northern Star, el periódico que él había dirigido y que había tenido una tirada de 100.000 ejemplares. En vano. Evanescencia: tal es la maldición que aflige a toda literatura proletaria no incluida en la literatura oficial. Así, las obras de Owen no se encuentran por ninguna parte y el British Museum pagaría muy buen dinero por una colección completa. Un relato genuino será, por tanto, difícil. Los Brentano y compañía no saben nada. La Carta¹ fue redactada en 1835, no en 1838, y O’Connell también participó si no me equivoco. Lo que Brentano dice acerca de la petición es un completo disparate; después del 10 de abril, los burgueses de ambos partidos se mantuvieron unidos y en tales casos se difunden siempre mentiras, siendo imposible refutarlas ni en el Parlamento ni en la prensa. Incluso si un comité de la Cámara de los Comunes hubiera escrutado la petición (cosa que dudo mucho), habría sido del todo incapaz de distinguir las firmas auténticas de las falsas. Pero en la primavera de 1848 nadie podía interesarse mucho por tan sucias maniobras; había otras cosas que hacer. Además, nosotros no estábamos en Inglaterra.

Con mis más cordiales saludos,

Suyo,
F. Engels

¹ L. Brentano, «Die englische Chartistenbewegung», Preußische Jahrbücher, Nos. 5, 6, Berlín, 1874.