Londres, 25 de febrero de 1886

Estimada señora Wischnewetzky:

Hoy le he enviado por correo certificado el resto del manuscrito con mi introducción o epílogo — según donde le convenga colocarlo. Creo que el título más conveniente sería una traducción simple: *The Condition of the Working Class in England in 1844*, etc.

Me alegra que todos los obstáculos para la publicación se hayan superado con éxito. Solo lamento que la señorita Foster haya recurrido al Comité Ejecutivo del Sozialistische Arbeiterpartei de Nueva York, como se desprende de su informe de reunión en *Der Sozialist*, Nueva York, 13 de febrero. Ni Marx ni yo hemos cometido jamás el menor acto que pudiera interpretarse como pedir a ninguna organización obrera que nos hiciera un favor personal — y esto fue necesario no solo en aras de nuestra propia independencia, sino también a causa de las constantes denuncias burguesas de «demagogos que sonsacan a los obreros sus penosamente ganados peniques para gastarlos en sus propios fines». Me veré, pues, obligado a informar a ese Comité Ejecutivo de que dicha solicitud se hizo enteramente sin mi conocimiento ni autorización. La señorita Foster, sin duda, actuó de la manera que le pareció mejor, y este paso suyo es, de por sí, sin duda perfectamente admisible; no obstante, si hubiera podido preverlo, me habría visto obligado a hacer todo lo que estuviera en mi mano para impedirlo.

La revisión de su traducción ha retrasado la de la traducción inglesa de *El Capital* en tres semanas, y en una época del año sumamente crítica además. Me pondré a ello esta noche y es posible que me lleve varios meses. Después de eso, habrá que poner manos a la obra del tercer volumen alemán; ya ve usted, por tanto, que durante algún tiempo me será imposible encargarme de la revisión de otras traducciones, a menos que sean muy escasas y de poca extensión. Tengo aquí, esperando, una traducción italiana del *Trabajo asalariado y capital* de Marx, que deberá aguardar por lo menos algunas semanas. Pero si usted lo traduce al inglés (se ha reeditado recientemente en Zúrich) y no me apremia demasiado con el tiempo, tendré mucho gusto en revisarlo, y no puede usted tener un folleto de divulgación mejor que ése. Mi *Desarrollo* piensa traducirlo Aveling, y como el tema es en parte bastante difícil, no podría confiarlo a nadie que no estuviera aquí, en el lugar, accesible a explicaciones verbales. En cuanto a mi *Anti-Dühring*, me cuesta creer que el público de habla inglesa se trague esa controversia y la hostilidad a la religión que impregna todo el libro. No obstante, podemos discutirlo más adelante, si usted es de otra opinión. Por el momento, hay que ocuparse ante todo de los manuscritos póstumos de Marx.

El lenguaje semihegeliano de no pocos pasajes de mi viejo libro no solo es intraducible, sino que ha perdido la mayor parte de su sentido incluso en alemán. Por eso lo he modernizado todo lo posible.

Suyo muy sinceramente,
F. Engels