Londres, 11 de noviembre de 1885

Estimado Sr. Schlüter:

He recibido pliegos limpios del Dühring hasta el 20 inclusive;°° el final y los prefacios están aún por venir. Tan pronto como lleguen, le enviaré la lista de erratas.

La introducción a la Schlesische Milliarde*!* está en curso y ya estaría terminada de no ser por una serie de interrupciones de todo tipo. Me ha estado pesando en la conciencia, así que puede usted estar seguro de que no se demorará ni un instante más de lo absolutamente necesario.

Usted habrá recibido las pruebas corregidas de la Liga de los Comunistas.* Tenga la bondad de decirle a Ede que ya había recibido, por medio de Kautsky, el libro de un gorrión que se hace llamar “Adler”, y que deliberadamente no lo había mencionado porque también éste se apoya en Stieber como autoridad última. El pasaje sobre Buttermilch-Born fue redactado de ese modo precisamente porque el libro no me dejó duda alguna de que Born había vertido subrepticiamente un poco de suero de mantequilla para Adler, pero se había negado (véase el prefacio) a permitir que apareciera su nombre. De ahí que hubiera que darle un par de puntapiés en el trasero.

Dietz le ha escrito a Kautsky diciendo que quiere hacerse cargo ahora de la publicación de mi Origen y preguntando si yo tendría algún inconveniente. Le he dicho que no tengo inconveniente siempre que llegue a un acuerdo con usted y con Schabelitz. De modo que actúen ustedes del modo que consideren mejor. Si todo sale bien, Dietz promete colocar la obra en las librerías, lo que desde luego nos vendría muy bien, pero entonces también Zúrich tiene derecho a opinar, ahora que la obra ha estado circulando durante un año sin ser prohibida. Por otra parte, fueron sus vacilaciones las que hicieron que la impresión se prolongara durante meses; es muy fácil hablar después de aparecer tardíamente en escena cuando otros ya han asumido los riesgos. Además, no conozco los detalles concretos de lo que se discutió en su momento, por lo que no me queda más remedio que remitirle a usted. Así que resuelva el asunto como mejor le parezca.

He encontrado otra gran cantidad de erratas en el Dühring —todas las cuales yo mismo había dejado pasar. Me he acostumbrado tanto a corregir dos pruebas —una para el sentido, otra para los errores particulares— que cuando no tengo oportunidad de hacerlo, dejo pasar auténticos disparates. De ahí que la mayoría de ellas se encontraran en los 11 primeros pliegos, que además fueron corregidos en circunstancias difíciles.

Reciba mis más cordiales saludos.

Suyo,
F. E.