ENGELS A GERTRUD GUILLAUME-SCHACK !°+

[Borrador]  
[Londres, hacia el 5 de julio de 1885]

Estimada señora:

En respuesta a su consulta, sólo puedo decir que no estoy autorizado a proporcionar información alguna destinada en última instancia a la publicación acerca de la colaboración de Marx y mía en aquellos escritos políticos que nos fueron solicitados confidencialmente. Tampoco puedo aceptar responsabilidad alguna, ni en nombre propio ni en el de Marx, por el programa francés en su conjunto, programa cuya naturaleza misma implicaba que a lo sumo actuábamos en calidad de asesores. Puedo, sin embargo, comunicarle confidencialmente que el Preámbulo del programa del Partido Obrero, de la tendencia de Roanne, procede de Marx.

Si los franceses están menos inclinados que los alemanes a exigir la limitación del trabajo femenino, ello se debe a que en la industria francesa, sobre todo en París, el trabajo femenino desempeña un papel relativamente subordinado. Salario igual por trabajo igual, sin distinción de sexo, es, hasta donde yo sé, una reivindicación de todos los socialistas, hasta tanto el salario sea abolido por completo. Que la mujer trabajadora, a causa de sus funciones fisiológicas particulares, requiera una protección especial contra la explotación capitalista, me parece claro. Aquellas inglesas que han defendido el derecho formal de las mujeres a dejarse explotar por los capitalistas tan a fondo como los hombres, tienen, en su mayor parte, un interés directo o indirecto en la explotación capitalista de ambos sexos. Por lo que a mí respecta, debo confesar que me interesa más la salud de la generación venidera que la igualdad formal y absoluta entre los sexos durante los últimos años del modo de producción capitalista. La verdadera igualdad entre hombres y mujeres sólo puede, o así lo creo, hacerse realidad cuando la explotación de ambos por el capital haya sido abolida y el trabajo privado en el hogar se haya transformado en una industria pública.