Mi querido ciudadano Deville,

Le agradezco el envío de sus conferencias — la última me llegó ayer y aún no he tenido tiempo de leerla. No dudo de que no sea menos excelente que las anteriores. Sugeriré a nuestros amigos que las traduzcan al alemán y las publiquen del mismo modo que usted lo está haciendo en París; es precisamente lo que necesitamos ahora para la propaganda.

¿Tendría la bondad de hacer llegar la nota adjunta a Lafargue sin que se entere la señora Lafargue? Él le explicará el motivo de esto — perfectamente inocente, por cierto.

Siempre suyo,
F. Engels